Pagó 3.000 dólares a Fernando Preda por su vestido soñado y acabó siendo estafada

Conocé toda la historia.

Izquierda: Así fue entregado el vestido de novia. Derecha: Pauli Arévalos, la afectada en este caso.

Una usuaria de Twitter llamada Pauli Arévalos denunció públicamente al diseñador paraguayo Fernando Preda, quien actualmente reside en Tulum, México, de haberla estafado por USD 3.020, aproximadamente G. 20.500.000, al cambio de moneda actual.

“Me decidí a contar la historia de como fui ESTAFADA con mi vestido de novia. Cuento esto para que no le vuelva a pasar a nadie”, así comenzó su denuncia la mujer que no pudo ocultar la desilusión que sintió al ver el resultado final.

Lo que sucedió fue que Pauli Arévalos se comprometió con Laurent Nicoud el día 15 de agosto del 2020, la boda estaba programada para el 19 de junio de 2021. Por lo que decidió ponerse en contacto con Preda, a quien consideraba como su amigo, para encargarle la confección de su vestido soñado.

Los primeros bocetos del vestido que prometía ser de ensueño y el presupuesto detallado que debía pagar Pauli Arévalos.

El primer contacto se dio el 27 de agosto de 2020, a partir de allí comenzaron a hablar a través de Whatsapp para concretar los detalles. El 8 de septiembre llegaron los primeros bocetos del vestido y el 12 de septiembre Preda le presentó el presupuesto: unos USD 2.870, cerca de G. 19.500.000. Todo parecía ir bien.

“Primero la idea era que yo compre las telas de una tienda de NY (Nueva York) que él me recomendaba, se las enviaba y él se encargaba de la confección. Pero días después cambia de idea y me dice que él se encargaría de TODO”, explicó Pauli.

De manera constante, Pauli depositaba USD 800 (G. 5.500.000) en la cuenta del diseñador que antes le había pedido USD 250 (G. 1.600.000) para iniciar la confección del vestido que prometía ser el que siempre soñó, con todos los detalles y apuntes que ella pidió.

Sin embargo, los problemas no tardaron en aparecer. A pesar del presupuesto que ya le había hecho, Preda le pidió USD 700 (4.750.000) aparte del presupuesto inicial para confeccionar el velo. Además de los constantes pedidos de adelantos.

El vestido debía estar listo en diciembre, sin embargo, no tuvo noticias de Preda y mucho menos de su vestido por lo que comenzó a preocuparse, según relató.

“No recibo noticias, le vuelvo a escribir el 25 de enero cada vez más preocupada porque nunca aparecía si yo no le escribía. Y en ese entonces ya le había pagado casi la totalidad, solo faltaban USD 20 y el velo que le pedí dejar para último momento”, comentó.

El vestido que confeccionó Fernando Preda para Pauli Arévalos.

Luego que se retomaran las comunicaciones con el diseñador, continuaron los problemas. A pesar de que Pauli le había pedido especialmente que el vestido lleve ballenas y que era parte esencial del pedido, para esa fecha aún no había ballenas, además que le pidió los USD 20 (136.000) que faltaban para acelerar el proyecto.

“Lo que ya me pareció sospechoso y le hago saber, ¿qué diferencia harían USD 20 para ‘acelerar’ algo que hace 5 meses viene haciendo? En fin, le pagué los USD 20 para que ya no haya excusas”, dijo.

La fecha continuaba extendiéndose y Pauli se comenzaba a desesperar porque el día de su boda estaba cada vez más cerca. Entonces decidió darle un ultimátum para la entrega del vestido, pero no sin antes recibir otro pedido de dinero de parte de Preda para la caja, “especialmente confeccionada para su vestido”.

Capturas de pantalla que hizo Pauli. Ella estaba emocionada a pesar de todo cuando finalmente le entregarían el vestido. Sin embargo, lo que recibió no fue su vestido, o al menos no parecía que ese fuera el vestido que mandó confeccionar.

“El 13 de abril le escribo diciéndole que la semana siguiente iba un amigo a Tulum y que él traería el vestido. Que ya tiene que estar listo Sí o Sí. También le pido que asegure bien la caja para que no le pase nada (lo básico a tener en cuenta cuando envías algo a otro país)”, relató.

Como era de esperarse, la entrega no sucedió, pero Preda le comunicó que el 22 de abril enviaría el vestido hasta Playa del Carmen, ubicada en Cancún (México), donde una amiga de Pauli se encargaría de recibirlo.

“21 de abril, llega el día de la entrega y obviamente otra vez no llega a tiempo, me dice que al día siguiente me enviaría hasta Playa del Carmen (donde recibiría mi amiga que estaba al tanto de todo)”, comentó.

De piedra quedó Pauli cuando su amiga, a través de una videollamada, le mostraba el vestido que recibió, con manchas y suciedad, con la pollera sin ruedo y puesta en una bolsa de tela.

Pero lo peor no fue eso sino que cuando finalmente pudo tener el vestido en sus manos, descubrió que no tenía ni una sola ballena, uno de los pedidos esenciales de Pauli, además de que el vestido era de una talla mucho mayor a la suya.

¿Final feliz?

A pesar de haber perdido los USD 3.020 y de toda la angustia que vivió debido a la situación, Pauli Arévalos comentó que consiguió un vestido 2 días antes de su boda y que lució con mucho orgullo. El vestido de novia le costó mucho menos y ella quedó encantada.

“Pero por suerte todo tuvo un final feliz, 2 días antes de la boda fui a un outlet y compré mi vestido por muchííísimo menos y me quedó perfecto”, expresó. Así se acaba la historia o mejor dicho la pesadilla de Pauli Arévalos en busca de su vestido soñado.

Felizmente casada. El vestido que usó finalmente Pauli fue otro y ella dijo que le quedaba perfecto y costó mucho menos.
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