¡Chau loco no quiero cantar el himno!

Cuando los jóvenes confunden rebeldía con falsa revolución

Foto: Diario Popular
Foto: Diario Popular

por JUAN MANUEL SALINAS A. 

Rebelarse ante la injusticia, ante la tiranía, ante el abuso de poder, ante la corrupción. O, ante nada, es decir, rebelarse porque sí. O porque queda bien. Es la imagen que parece dar el joven Vetner López, vocero de la  Unepy (Unión Nacional de Centros de Estudiantes del Paraguay)”. ¿Su rebeldía? Oponerse a la obligatoriedad de cantar el himno en las escuelas públicas.

Las razones de Vetner son débiles. “La idea de querer instalar el patriotismo debería ser una convicción de cada uno y no algo que sea obligatorio”, afirma, y remata exponiendo que existen cuestiones más importantes.

La polémica no tardó. Diarios, radios, televisión, todos se hicieron eco. En las redes el debate continuó hasta el extremo estúpido de decir que el himno está desfasado y que necesita una actualización. No pensé llegar a los 46 años escuchando semejante idiotez. ¿Acaso no se sabe que el himno de un país es justamente un  canto a la memoria, a la historia, al espíritu que construyó una nación? Me imagino este argumento ante la maravillosa La Marseillaise (himno de Francia) o The Star-Spangled Banner  (La bandera tachonada de estrellas), himno de Estados Unidos. Se cae a pedazos, pero es entendible cuando la ignorancia toma forma casi humana.

Vetner López, vocero de la  Unepy (Unión Nacional de Centros de Estudiantes del Paraguay).
Vetner López, vocero de la Unepy (Unión Nacional de Centros de Estudiantes del Paraguay). Foto: Diario Última Hora.

Pero, vayamos a las protestas. No se trata de forzar el patriotismo, como Vetner asegura. Es un mínimo sentido de identidad, nadie va a morirse porque se pare frente a la bandera ni volverse en un servil del sistema. Tampoco se trata de una cortina de humo ni un punto a priorizar, recordemos que la polémica se mediatizó sólo con la protesta de los chicos. Lo que sucedió fue que esta vez el eco en la gente fue negativo, pese a los discursos bien armados que se repetían como monos amaestrados. “Instalar el patriotismo debería ser una convicción de cada uno y no algo que sea obligatorio”. Con este criterio, mañana van a protestar por izar la bandera, ya que eso, no vuelve a nadie más patriota. “Debería ser una convicción de cada uno, ¿no?”

Vamos, gente. Entonar el himno no contradice los reclamos de una mejor educación ni simboliza reivindicar al stronismo. No deberían protestar por ello, deberían incluso no solo cantar el himno sino organizar debates en torno a ello. O pedir a los profesores que les den trabajos prácticos basados en ensayos sobre la poética del himno. ¿De qué serviría? A aprender a pensar, no vendría mal un debate partiendo de “Y trozada la augusta diadema, enalzaron el gorro triunfal”. Pero, nada de copy paste, ya que el mismo es un mal terrible instaurado en la educación. Nadie escribe, todo lo copian de internet. Es correcto consultar, pero no puede ser que nadie quiera redactar. ¿Alguien protestó por eso? ¿Cuántos estudiantes redactan hoy sus trabajos?

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Rebelarse ante las irregularidades de un sistema educativo deficiente, es más que digno. Pero no se trata de una revolución donde los estudiantes toman el poder. Se trata de comprender y pedir una mayor calidad de aprendizaje. Y eso va desde una infraestructura a exigir a los docentes que enseñen a pensar, a estimular a que se lea algo más que la guía telefónica, a dejar de lado lo “resumido” desde un concepto negativo. Es todo tan “resumido” que nadie desarrolla pensamientos. La clásica “ley del mínimo esfuerzo”. Y de nada sirve salir ahora a explicar luego de estallar la polémica, asustados por el eco negativo en las redes. Ya lo plantea la frase: “No aclares que oscurece”.

Rebelarse y aprender, no “tomar el poder”. A no confundir.

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