Manuel Bernardes dijo en el 2009 que le faltaba anunciar que iba a “pegarse un tiro”

Fue durante una entrevista publicada en la revista TVO.

Foto: Revista TVO.
Foto: Revista TVO.

 La noticia del fallecimiento del periodista Manuel Bernardes el pasado viernes 25 de marzo sorprendió al país en pleno viernes santo. El comisario Isabelino Galeano, de la 3ra. Metropolitana, confirmaba a Radio Uno señalando que aparentemente se había quitado la vida, detalle que para muchos, no fue del todo llamativo. Lo sorprendente es que en Noviembre del 2009, Manuel (todavía casado), en una entrevista realizada por Juan Manuel Salinas para la revista TVO, había afirmado que lo único que le quedaba era “sacarse la vida”.

“¿Qué te queda por hacer?” le preguntó Salinas al final de la entrevista. Bernardes, fue tajante en su respuesta. “El libro. Mis memorias, relatando la historia de una época. Y de último anunciaría en algún clasificado que me voy a pegar un tiro”.

A continuación publicamos la entrevista completa, donde el periodista habla de todo y hasta expone que tuvo una idea de cuál sería la reacción de la gente cuando muriera debido a un rumor instalado en los medios.

Foto: Diario Popular.
Foto: Diario Popular.

Entrevista publicada por la revista TVO en Noviembre de 2009

Manuel Bernardes: “La credibilidad del comunicador es como el himen de la mujer, una vez que se rompió se acabó”

Loco, delirante, grosero, irreverente. Las definiciones pueden ser muchas, pero pocas logran descubrir al verdadero Manuel Bernardes. Aquel que lejos del micrófono se relaja de tarde sentado junto a un ventanal, ante un balcón que ofrece una imponente vista de la bahía de Asunción. Allí arriba, en el piso 15 de su departamento céntrico, uno parece desconectarse del mundo.

El órgano Hammond nos recibe, instrumento del que Manuel se enorgullece y lo tiene frente a la puerta que da al ascensor. La música es también su compañera. Al igual que los miles de discos que acompañan al órgano colocados ordenadamente en pequeñas valijas.

Manuel se recuesta en un sofá, desde el ventanal, se ve la caída del sol en la bahía. En una mesita de luz, descansa un portarretrato con una foto de Carlos Santana autografiada por él mismo, pequeño tesoro que Manuel guarda con recelo. Santana es una suerte de líder espiritual para él. Le gusta nombrarlo, poner sus discos, comentar pasajes de su vida.

Entierro de Manuel Bernardes. Foto: Diario extra.
Entierro de Manuel Bernardes. Foto: Diario extra.

La esposa de Manuel, Luisiana, está cerca. Le gusta escucharlo hablar. Sonríe cuando Manuel lanza algún comentario fuerte. Lo disfruta, se le nota en la mirada.

La entrevista fue distendida.

“Estoy recuperándome de a poco. Hago fisioterapia todos los días, tengo dificultades en la vista, lado derecho y no estoy en condiciones para arrancar un programa diario”, explica.

Hace tres meses que está ausente de los medios. Se hablaba de eso, pero poco se sabía. Sólo que su salud no estaba bien.

“Tenía Fuego de San Antonio”, dice.  “El motivo del porque surge, lo he preguntado a cinco o seis especialistas y todos dan una respuesta diferente, la moraleja que deja esta enfermedad es que hay que joderse”, sentencia.

El Fuego de San Antonio es una vieja dolencia, antiguamente los que la padecían llegaban a morir. Sufrían convulsiones, dolores abdominales y una terrible quemazón al punto que consideraban que era un castigo divino.

“Volví por un breve tiempo porque le reemplacé a Germán Martínez Vierci en Radio Mil. Se había ido a España para hacerse un control y le dije que si era por motivos de salud yo entendía. Y le remplacé”.

Foto: Diario Popular.
Foto: Diario Popular.

¿Extrañabas la radio?

-No, porque me sentía muy mal. Me deprimió los primeros días. Coincidió también que mi mujer viajó tres semanas a Estados Unidos y me quedé solo. Todavía no estoy repuesto, entonces me cuesta. Y sigo de reposo. Voy al instituto a hacer mi clase de órgano, tengo fisioterapia todas las mañanas. Aprovecho y le llevo a mi madre y mato dos pájaros de un tiro.

¿Tenes fecha de retorno?

-Te dicen que el tiempo de recuperación es de dos a seis meses, voy por el tercero. No me pone impaciente.

¿Qué te dejó estar tan mal de salud?

-Que hay que tomar mas en joda la vida. No hay que tratar de que todo salga tan perfectito porque no salen las cosas así. Hay que ir llevando y con la gracia de Dios se hace mas fácil la carga pero dejar todos los días el cuero en la cabina de la radio te pasa la factura. Tengo 53 años y 25 de estar todos los días, muchas veces sin sábado, sin año nuevo, sin navidad.

El organista

Foto: Diario Popular.
Foto: Diario Popular.

Nunca buscaste mucho la televisión…

-No tengo apego a ella. La radio es el teatro de la mente y se puede jugar con la imaginación, la televisión te expone mucho y es poco lo que podes sorprender. En cambio para el oyente tengo muchos recursos. Una vez le preguntó un periodista a Alberto Olmedo en Mar del plata cual era su mayor miedo. Respondió: “El de repetirme”. En mi caso, el día que el oyente sepa lo que voy a decir, voy a bajar la cortina. Le preguntaron también a Olmedo cual era la parte de su cuerpo que mas le gustaba y él dijo que las manos. Yo pienso lo mismo. Aparte de tener mucha expresividad, me permiten tocar el órgano. Ojalá en mi lápida cuando me vaya diga: “Aquí yace Manuel Bernardes, fue un buen organista”.

La música es otra pasión.

– A los 14 años descubrí el Hammond a través de la radio y de la mano de Santana. Hoy con 53 años puedo sentarme y tocar un Hammond B3 con una caja Leslie 122. Es el instrumento mas completo que hay.

Y en medio de esa pasión nace la admiración a Santana

-Él es producto de Woodstock, que ya se cumplieron 40 años del festival de paz y música con 500 mil personas. Santana fue un icono con sólo 22 años.

Lo llegaste a entrevistar…

– Fue en “Rock in Río” la noche del sábado 20 de enero de 1991. El Maracaná tenía 100 mil personas y pudimos meter las cámaras del canal 13 a escondidas. Fuimos al Ipanema Palace Hotel en pleno Copacabana. Teníamos el pase de prensa de la red O’ Globo. Y mi cameraman dejó los equipos en la terraza y se fue al ascensor y se quedó embobado porque estaba ahí el dúo noruego A-HA. Y yo le encontré a Santana y le dije “¿Don Carlos, podría usted cuidar mis equipos?” Compré una cerveza Skoll y le di la latita para que me cuide los equipos. Fui a buscarle a mi cameraman y cuando le encontré le dije: “Jorge, boludo, ahí está Santana cuidando tus equipos”. Y le hicimos la nota.

¿Qué impresión de te dio conversar con él?

– Estaba preparado para eso, sabía su carrera. 1969 fue importante para mí por el festival de Woodstock por un lado y por la llegada del hombre a la luna por el otro. Mi otra pasión es la astronáutica. Me quedó muy marcado el año 69 por lo de Vietnam, por la revolución del poder de las flores, creo que eso llegó muy tarde al resto de Sudamérica, especialmente a Paraguay. Vivíamos una dictadura militar, usar pelo largo y barba era considerado subversivo. Más de una vez nos comimos una “pelada mate” en la calle por la operación tijera del jefe de policía de cuyo nombre no quiero acordarme. Me agarraron en la terminal de ómnibus en Constitución y Herrera. Nos metieron un tijerazo. Pero también hice el servicio militar obligatorio, a los 16 años entré como voluntario con permiso de menores y terminé como sargento de infantería, hasta hoy digo que el amor que tengo a las armas la aprendí en el ejercito. El manejo, el uso, la apreciación. Muchos creen que estoy loco y yo creo que a veces estoy loco. Pero hay días que estoy sólo un “poco loco”.

Foto: Diario Última Hora.
Foto: Diario Última Hora.

¿Te preocupa lo de digan de vos?

-Al principio me preocupaba porque decían que yo era puto. Por mi mamá o mis hermanos. Pero a los 53 años y con dolor de próstata y algunas hemorroides, le prometí a mamá que mientras ella viva yo no entrego el “marrón”. Estoy casado con una hermosa señora brasilera. Nos casamos el 15 de agosto, el mismo día que Lugo asumía como presidente. Nos casó el padre Aldo Trento en la parroquia San Rafael.

¿Lo de casarte el día de la asunción de Lugo fue a propósito?

-(SONRIENDO) Totalmente. Decidí que a esa misma hora nosotros haríamos la ceremonia, fue a propósito, Lugo no se va olvidar de eso.

¿Qué opinas de la situación actual?

-Se va armar un quilombo muy grande. No me gustaría estar en las sandalias de Lugo y el tiempo me va dar la razón, no hace falta que pase mucho. Estamos viviendo momentos muy tensos, el que se mueve y anda por el centro se da cuenta. Cualquier cosa te roban. Desde un champion hasta lo que se te ocurra, amen de las desgracias personales. Y cuidado si matan a Fidel Zavala. Ahí se viene un Marzo Paraguayo 2.

Un joven Manuel Bernardes.
Un joven Manuel Bernardes.

¿Nunca te sedujo la política?

-No, yo soy periodista de raza, mi abuelo fue periodista, tenia el diario “La mañana”, cerrado por Stroessner. Fue el primer medio clausurado. Funcionaba donde está hoy “Ultima Hora”.  El último editorial que causó el cierre fue nuestro anti coloradismo, firmado por Don Manuel Bernárdes. Eso costó el cierre siendo ministro del interior Edgar Insfran (Primo hermano de la abuela de Manuel). La frase fue: “Procedan con calma que son parientes”.

¿Nunca te afíliate a ningún partido tampoco?

En mi familia no dejamos rastros políticos. Como periodistas no podemos. La credibilidad del comunicador es como el himen de la mujer, una vez que se rompió se acabó.

¿Tu casamiento cambió en algo tu vida?

-Me casé, no sé si todos mis males empezaron desde que me casé o todos mis bienes. Llevábamos 7 años de novios con Luisiana, iba cada tres meses a Sao Paulo, ella venia acá. Finalmente optamos por quedarnos acá. Ella se adapta muy bien, le gusta Asunción, vivimos felices como perdices.

Nos conocimos 8 años atrás, fui a comprar un paquete de Formula 1 en Sao Paulo, como seguidor fanático de Ferrari que soy, fui a una mayorista de turismo, me recibió ella y me dio muy buen trato. Cuando volví pasó un tiempo y llamé a agradecerle, la invité a cenar y le llevé una caja de bombones, una cosa llevo a otra y ahí empezó. Terminamos casados.

Foto: Diario Crónica.
Foto: Diario Crónica.

¿Qué te da la vida de casado?

-Mucha paz, tranquilidad. El hecho de estar corriendo detrás de algo, cansa mucho. En Italia se dice que al matrimonio hay que llegar cansado. Yo no llegué cansado, llegué hecho mierda.

¿Seguís en contacto con tu hija?

-No, pero falta poco, ella tiene 13 años, María Sol Bernárdez, ahora terminó el último año del colegio, hace poco presentó un escrito de  6 páginas sobre la guerra de Vietnam. Hija de tigre, obrero ha de ser. Estuvimos juntos en navidad hace 3 años.

¿Te da orgullo?

-La nena escribe 6 páginas sobre Vietnam, mientras otros hablan de “Calle 13” y reggaetón. ¿Quién no estaría orgulloso?

Había circulado un rumor de que habías muerto. Mario Ferreiro escribió un artículo en TVO incluso.

-Vos sabés que le llamé a agradecer. No sé como pasó. Fue un comentario que llegó a las redacciones de distintos medios, ese día no paro el teléfono en casa. Eso me ayudó a imaginarme como va a ser el día que muera. A no ser que el Señor diga otra cosa.

Foto: Diario Última Hora.
Foto: Diario Última Hora.

¿Siempre fuiste católico?

-Siempre. Fui al San José, estudié en la Católica. Pero la verdadera formación la encontré con el padre Aldo Trento. Posee una forma madura de entender la religión sin la religiosidad popular del 8 de diciembre.

¿Cómo lo conociste?

-El vino una vez a la radio porque dijo que sentía que yo quería decir cosas. Y lo entrevisté. Me invitó a su parroquia y entablamos una muy buena amistad. Tiene una capacidad de trabajo increíble, digna.

¿Por qué el seudónimo de Carlos Cuenca?

-Carlos Antonio López fue el primer presidente constitucional del Paraguay y el primer periodista. Acá si no sos Carlos Báez, Carlos Martini, Carlos Peralta o Carlos Granada no existís como periodista. Entonces mi nombre artístico es Carlos Cuenca.

¿Qué te queda por hacer?

-El libro. Mis memorias, relatando la historia de una época. Y de último anunciaría en algún clasificado que me voy a pegar un tiro.

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