Nuevamente estalla polémica en torno a películas nacionales

La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas del Paraguay se enfrenta a una tercera polémica en torno a selección de películas nacionales para enviarlas a festivales internacionales. Esta vez, por los Premios Ariel, de México. Al igual que los Goya, la elegida fue Luna de cigarras.

 

La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas del Paraguay enfrenta una tercera polémica luego que la misma haya elegido a Luna de cigarras para que participe en los Premios Ariel, que otorga la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas. Cabe aclarar que las premiaciones que en países otorgan academias de cine, solo pueden participar películas que hayan sido propuestas por las academias del país de origen.

En el caso de los Premios Ariel, la única cinta propuesta fue Luna de cigarras, debido a que es la única película nacional que tuvo estreno comercial en salas comerciales, que es donde comenzó el problema.

Hace unas semanas la academia paraguaya lanzó un comunicado donde se presentó una categorización de salas de cine. Las consideradas de “primera línea” son las salas del Hiperseis, Villamorra, Sol, Pinedo y Multiplaza. Las de segunda línea, Medallas SL, Patio Real, Mall Excélsior, Medalla CDE, Encarnación Cinemak 3 D (1 sala), Encarnación Granados (1 sala).

Estos dos grupos son las consideradas por la academia como salas de cine comercial. Esto en relación a que las condiciones para que se envíe una película a los Premios Ariel era que la cinta haya tenido un estreno comercial.

 

Escena de Costa Dulce, de Enrique Collar. Estuvo en el Festival de cine en Mar del Plata. Pero no fue tenida en cuenta para la selección de los Premios Ariel debido a que se estrenó en un centro cultural.

En la lista de categorización, la academia recalcó que salas correspondientes a circuitos culturales o alternativos no pueden ser considerados salas comerciales, ya que estas, no lanzan estrenos consecutivos, no están preparadas técnicamente y cobran precios menores a las salas comerciales. Y allí se originó el conflicto, ya que las películas también nacionales, Costa Dulce, de Enrique Collar (se estrenó en el Centro Cultural Paraguayo Americano) y Latas Vacías, de Herib Godoy (También de estrenó en el CCPA) no ingresaron en la lista de votación, hecho que hizo que la academia solo tenga una película que cumplía con sus reglas; Luna de cigarras, que sí tuvo estreno en salas comerciales.

Meli Peña, directora del Centro Cultural Paraguayo Americano, manifestó su inconformidad usando el muro de su Facebook. A ella, se fueron sumando algunos referentes del audiovisual. Enrique Collar, director de Costa Dulce fue tajante en su postura. Escribió:

“Costa Dulce no se prestará al juego MEGALóMANO que de entrada propuso la Academia, que ha nacido y operado al revés de los hechos y las funciones reales que debería brindar al sector audiovisual. Llevamos más de una década produciendo, cada uno como pudo, y todas las películas han sido valoradas en el exterior por sus valores artísticos, y es ridículo que la Academia no haya comprendido nada de esto y se ponga a reglamentar cuestiones absurdas e inexplicables que nadie del mundo del cine le importa. ¡Surrealista para Paraguay!”

Categorización de las salas de cine, según La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas del Paraguay.

El director teatral Nelson Santaní, también ingresó en el debate. Expuso: “Realmente patético todo esto… Da pena que el arte sea manoseado de esta manera por oportunistas que no valoran nada… ‘Lo que quiero y pienso, es lo que vale y no me importa el precio’… Pero ya vendrá otra gente que respete… Nadie es eterno ni incorruptible… Hay que sentarse nomás en la puerta de la casa para observar el féretro de las ignominias”.

El fotógrafo Christian Núñez, que realizó la dirección de fotografía de Costa Dulce se mostró más duro. Escribió: “No me resisto en responder a los demagogos de la seudo academia, que dicen ser representativos y democráticos. Es una falacia de parte de ese grupete corrupto, me disculpan si algún cola de paja se ofende pero realmente esta gente cansa e insisten en imponer su producción, que de entrada ya perdió en su taquilla por el mal manejo de la misma academia y la mala publicidad que se le dio a la película. Por la flojera de su guión, pero me parece un despropósito que sigan queriendo querer persuadir a los colegas, el querer enviar su narcocine nacional a representarnos. Felicito el esfuerzo del director y su equipo pero la forma en que manejan y manejaron la seudo academia, no es como dicen democrática y participativa, aparte si fueran éticos ya la mujer del director tendría que renunciar antes de ser nominada la película de su marido, pero hasta el dia de hoy por soberbios o vaya a saber uno por que razón no asumen sus errores”.

Núñez se refiere a que Jorge Díaz de Bedoya, director de Luna de cigarras está casado con Dea Pompa, presidenta de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Paraguay, otra razón que crea controversia, similar a la que ocurrió cuando se eligió a Luna para ir a competir por los Premios Goya.

 

Enrique Collar, junto a su director de fotografía; Christian Núñez. Rodaje de Costa Dulce en Itagua.
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