La nalgada a Fiorella Migliore y la extraña mentalidad

Muchos minimizaron lo vivido por la ex Miss. Sin embargo, la distancia entre dar una nalgada a una persona sin su consentimiento y una violación es estrecha. Lastimosamente, la estupidez de muchos, hace que no lo vean.

por JUAN MANUEL SALINAS A.

Cuando se volvió público el caso de Gabi Wolscham y el juez salieron algunos opinantes en las redes sociales, hombres y mujeres por igual, lanzando comentarios alejados del verdadero problema.

Los desorientados, para dar un claro ejemplo, perdían el tiempo analizando si la modelo era o no puta, cuando en realidad el punto en cuestión fue un aparente hecho de corrupción; el de un magistrado que intentaba “negociar” la sentencia con una de la partes en medio de un pleito judicial.

En el caso de Fiorella Migliore, donde un individuo de nombre Héctor Ocampos le dio una nalgada desde una camioneta cuando esta paseaba en bicicleta, volvemos a toparnos con personas que no logran entender el caso en profundidad y pierden nuevamente el tiempo analizando una serie de puntos que nada tienen que ver con lo sucedido. O, lo que es peor, lanzan opiniones que rozan peligrosamente no solo la imbecilidad, sino la promoción de un delito.

Muchos se refieren a la imputación al joven como algo exagerado ya que solo “le tocó la cola”. Incluso, hasta especulan que la justicia se movió más rápido porque se trata de Fiorella Migliore.

Hay que entender que Fiorella tenía pruebas. Existe un video y fotos del momento. La investigación en este caso fue mínima, porque ella y su abogado proveyeron todo. Este detalle debe tenerse en cuenta cuando se quiere afirmar que la justicia se movió más rápido. Se movió un poco más rápido porque ya estaban las pruebas. Y así y todo, la imputación tardó en llegar.

Vuelve entonces la pregunta. ¿Es exagerado?

Captura del video donde se ve a Héctor Ocampos a punto de dar la nalgada.

Desde mi óptica no. La cuestión es bastante simple. El hecho de dar una nalgada a una mujer desde un vehículo no sólo es una vieja y estúpida costumbre, sino un acto deplorable que solo un desequilibrado puede realizar. Nadie tiene el derecho de manosear la parte íntima de nadie a la fuerza. Porque hacerlo desde una camioneta en movimiento y al paso, es a la fuerza por más breve que sea. Y no es grave porque se trata de una mujer. Ninguna persona debería pasar por algo así.

El caso es más delicado de lo que parece. Si fue una simple nalgada o un manoseo de 40 minutos da igual. Lo hizo contra su voluntad por ende, es acoso. De ahí a una violación, hay pocos pasos. Fue un acto de corte sexual. No hubo penetración, pero sí una clara violación a una parte íntima de su cuerpo. No importa si vestía calza, pollera o tanga. Hay que entenderlo de una buena vez.

Me resulta triste y patético ver a hombres y mujeres “esgrimiendo” en las redes sociales argumentos débiles y estúpidos afirmando: “Ella se lo buscó porque estaba en calza”. ¡Qué idiotez, señores!

Nadie tiene el derecho de tocar la parte del cuerpo de una persona sin su consentimiento. Si lo hace,  deberá pagar lo que resuelva la justicia.

La próxima vez, seguramente, Héctor Ocampos irá a darle una nalgada a su abuelita.

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