La televisión basura y la responsabilidad compartida

Desde el productor hasta el común de los “mortales”. Todos colaboran con el éxito o fracaso de un producto televisivo. ¿Es idiota la gente? ¿Toman de estúpido a las personas? Extenso debate.

Pintura de Luis Vilanova Pons. surrealismoalpino.blogspot.com

por JUAN MANUEL SALINAS A.

Desde hace años, la llamada televisión basura, es blanco de constantes críticas. Muchas acertadas y sinceras, otras, provenientes de personas que sólo quieren demostrar desesperadamente que son inteligentes.

La televisión basura es como la define realmente la frase; una basura. El sensacionalismo, la morbosidad, la pornografía y la mirada boba hacia un público mediocre es una constante. Es como preparar comida con excesiva grasa. Aunque ese menú, seamos sinceros, es para los que no desean cuidar la alimentación. ¿Por qué cambiar la receta si no desean comer otra cosa?

Pero, si el público quiere mierda, ¿hay que dársela?  ¿Pide el público mierda?

En este mismo sitio suelo leer las opiniones de muchas personas. Gente que se pregunta por qué no publicamos  temas “más importantes”. Curiosamente, cuando sacamos temas culturales, ninguna de ellas opinan como lo hacen ante los escándalos o noticias de farándula.

Lo mismo ocurre en televisión. Las personas cuestionan programas como Baila Conmigo Paraguay, Yingo, No Somos Ángeles, TeleShow. Pero no deja de mirarlos. Y si eso ocurre, es razón suficiente para que los mismos sigan al aire.

Pero, nuevamente el pero, ¿hay opciones?

Recientemente José Pablo Feinmann, escritor y filósofo argentino, criticó duramente a Marcelo Tinelli, luego de rechazar el premio Democracia, que le otorgó el gobierno de la ciudad de Buenos Aires. La reacción fue debido a que Tinelli también fue distinguido con un premio similar. Fue nombrado Personalidad Destacada de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en el ámbito de Cultura. Feinmann, disparó: “Yo no puedo tener un premio que se lo dieron a Tinelli, este premio lo voy a devolver. Quiero que esto sea un gesto en el cual se sepa que no se puede premiar la anti cultura, el anti pensamiento, eso no se puede premiar”, dijo en la ceremonia.

Marcelo Tinelli fue nombrado Personalidad Destacada de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en el ámbito de Cultura. El escritor José Pablo Feinmann criticó duramente la decisión.

Posteriormente, escribió un artículo en el diario Página 12. Entre muchas cosas, expuso: “Su torpeza como conductor lo lleva al exceso de casi meterse el micrófono cerca de alguna muela y además gritar.

Tinelli entró en la verdadera pornografía cuando acudió a minusválidos para entretener a su insaciable audiencia. Hizo bailar a una enana. A un señor que le faltaba una pierna y usaba una muleta (…) Desbarrancó de nuevo cuando una de sus chicas hizo tantos malabarismos en su número que la tanga-hilo dental se le salió y les mostró a todos no otra cosa que su vagina”.

Es correcto lo que enfoca. Aunque la duda es si el cuestionamiento de Feinmann no corresponde a una posición política del eterno enfrentamiento del grupo Clarín con el poder K, del que el escritor es afín.

No obstante su apreciación no está alejada de la realidad. El programa es un bochorno popular. No muy diferente al que ocurre en Paraguay. Pero la responsabilidad es compartida, algo que Feinmann no menciona. La gente tiene el control remoto, puede elegir.

Surge entonces de nuevo la pregunta; ¿hay opciones? ¿Se puede elegir? ¿Opciones de qué? ¿De tener cable para ver canales culturales? ¿Va a ser una opción para la gente?

Trabajé en televisión y formé parte de lo que muchos definen como “tv basura”. No voy a justificar ni defender ciertos aspectos. ¿Qué tiene de interesante ver a Luis Calderini discutiendo estupideces con Norita Rodríguez en el Baila? ¿Qué tiene de interesante ver al DJ Ariel Gómez discutiendo con el jurado de Yingo? ¿O qué tiene de interesante verme discutiendo con Zuni Castiñeira? Sin embargo, noto a cientos de personas debatiendo sobre el tema en las redes sociales y llego a la conclusión  que las mismas, son también responsables que estos programas existan. Pensar que la gente sigue como ganado al primer producto que un canal de aire ofrece es subestimar al pueblo y considerarlo un imbécil. ¿Acaso no piensan?

Baila Conmigo Paraguay también es un programa cuestionado por muchos. Sin embargo, la propuesta de Telefuturo sigue sosteniéndose. Foto: Juan Manuel Salinas A.

Feinmann dice que Tinelli toma de idiota a la gente. Escribe: “(…) Pero el canal que lo contrata, ¿por qué lo hace? Porque a la gente le gusta. Y no: eso es falso. A la gente termina por gustarle eso que todos los días le tiran por la cabeza. Pero si se intentara algo mejor, de a poco los gustos irían cambiando. Eso es precisamente lo que Tinelli y todo lo que gira a su alrededor quieren impedir. Que algo cambie”.

Las apreciaciones de Feinmann son interesantes. Y puede aplicarse también  a la televisión paraguaya. Pero esa educación que reclama en la pantalla chica, ¿de qué tipo sería? ¿De libre pensamiento? Lo que él hacía en tv pública argentina. ¿Era de libre pensamiento? ¿O era ideológico? ¿O terminaba siendo una educación escondida al servicio del kirchnerismo?

Feinmann considera a la masa popular como ignorantes que necesita de alguien que les diga que camino es bueno y que es malo. De alguien que decida que es cultura y anticultura.

Pero en la televisión abierta, no todo genera éxito fácil como se cree. O como el mismo Feinmann apunta. Algunas propuestas dentro de la llamada “tv basura” no funcionaron. Ejemplo La Academia. Terminó antes de lo previsto. Y por más explicación que den, terminó porque no funcionó. De lo contrario iba a seguir. Sin embargo, un programa como AAM, que enfoca temas de interés general, sigue al aire con cientos de seguidores en canal 13. O El saber va contigo, una propuesta cultural, este ultimo co producido con Humberto Rubin y el mencionado canal. Unicanal tiene De la claqueta, un programa focalizado en el audiovisual. Y esto ocurre por la simple razón de que el control remoto no está finalmente en las manos de los directivos. Está en las del televidente.

Sí pienso que la televisión paraguaya todavía tiene una deuda. Producir Baila y Yingo no es suficiente. Que existan, pero no podemos irnos a dormir pensando que es lo mejor que puede hacerse. Tiene que haber más propuestas apostando al criterio y a una industria donde la calidad del contenido sea prioridad.

Es un debate muy largo. Pero todos son responsables de lo que se ve en televisión. Desde el que lanza la información, al que la recibe, la acepta y luego la comparte en las redes sociales.

 

 

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