Cine paraguayo, el Oscar y la selección ideal

¿Qué debería tener en cuenta la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Paraguay para seleccionar una película que compita en los Oscar?

Escena de 7 Cajas.

por JUAN MANUEL SALINAS A.

Luego del descontento que generó en un sector del ambiente audiovisual la designación de la película Luna de Cigarras por parte de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Paraguay para competir en los Pemios Goya, de España, la duda que queda instalada es cómo se manejará la misma de acá en adelante.

Recordemos que tanto Dea Pompa, presidenta de la academia, al igual que otras personas vinculadas al ente, manifestaron que renunciarían asumiendo los errores ejercidos durante las votaciones que dejaron afuera a Latas Vacías, cinta de Herib Godoy, la preferida de muchos realizadores.

Lo que se ha debatido poco, salvo algunas excepciones en las redes sociales, son los criterios que manejarán en un futuro los miembros de la academia en Paraguay a la hora de seleccionar una película que nos represente en algunas premiaciones en el extranjero. Al menos los que exijan designaciones por parte de academias o institutos.

A la hora de votar, ¿qué primará? La respuesta se presta para un largo debate, que ya se vio cuando se comparó Lunas de cigarras con Latas vacías.

Pero más allá de comparaciones y de reflexiones de lo que es o debería ser el cine paraguayo, la designación de una película por parte de una academia tendría que hacerse, creo yo, analizando si la cinta tiene posibilidad de ser nominada en la premiación a la que apunta.

Supongamos que hoy compitan para llegar a los Oscar 7 Cajas con Hamaca Paraguaya. Las dos son muy buenas películas en sus propios estilos. Sin embargo para los Oscar, me atrevo a decir que funcionaría mejor 7 Cajas, que ingresa en el tipo de películas que a Hollywood le suele llamar la atención para el rubro “Mejor película extranjera”.

Un lugar en el mundo. La película argentina fue nominada al Oscar en 1992 en el rubro Mejor película de habla no inglesa. Posteriormente fue descalificada porque ingresó representando a Uruguay.

El cine argentino innumerables veces entró en fuertes enfrentamientos entre directores y el INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), por las designaciones de películas para los Oscar. El más sonado fue lo ocurrido en 1992 con la maravillosa película de Adolfo Aristarain Un lugar en el mundo. La misma narra las vivencias de un adolescente en un pueblo del interior donde vive una serie de experiencias; el primer amor, la llegada de una empresa que desea construir una represa y la amistad de sus padres con un geólogo. Finalmente, la historia refleja la dureza de la vida frente a la injusticia social y la búsqueda de ese “lugar en el mundo”, donde vivir sin manchar los valores.

Pero el INCAA seleccionó a la cinta de Eliseo Subiela, El lado oscuro del corazón, que narraba utilizando muchas metáforas, la búsqueda de un poeta de una mujer que supiera “volar”. La película tuvo buena repercusión en festivales como Montreal (Canadá), Biarritz (Francia) y La Habana. Pero la Academia de Hollywood no nominó a la película.

Adolfo Aristarain, director de Un Lugar en el mundo, estaba más que seguro que su película sí tenía chances en los Oscar de 1992. Como el INCAA ya había designado a El lado oscuro del corazón, buscó un plan B. Para ello logró que una comisión de Uruguay le otorgue el permiso de enviar la película como uruguaya. A sabiendas de que esto iba contra las reglas de los Oscar, que exige que la película esté dirigida, producida y escrita por artistas del país que representan, Aristarain, continuó con el plan.

Afiche de El lado oscuro del corazón. Fue seleccionada por el INCAA para representar a Argentina en 1992 en los Oscar. Pero no logró una nominación.

Al principio salió bien la movida. La academia nominó a Un Lugar en el mundo. Y no solo eso, fue la preferida por los críticos junto a la película francesa Indochina. Pero luego, al notar que todos eran argentinos, la película fue descalificada. Aristarain intentó convencer a la Academia que revean el caso sin éxito. Luego probó una demanda que perdió. En otros países obtuvo importantes premios, como la Concha de Oro en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián y el Premio Goya a la mejor película extranjera de habla hispana. Pero se quedó sin la posibilidad del Oscar.

Más allá del error de Aristarain, nada de eso hubiera ocurrido si el INCAA enviaba a Un lugar en el mundo representando a Argentina. Era más que obvio que tenía más chances que El lado oscuro de corazón, que era un cine más afín con el europeo. El punto es comprender el tipo de película que se selecciona en relación a la premiación que apuestan.

Si la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Paraguay desea apuntar a los Oscar, no estaría de más comprender bien este punto y no gastar sendos debates sobre cómo debería ser una película que nos represente. Lo ideal es debatir sobre qué tipo de película tiene chances.

Sentido práctico más que nada.

Habrá que esperar. Todavía estamos aprendiendo.

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