Héctor Cavallero: “Disfruto más dentro de un teatro que estar en una playa”

Es uno de los empresarios de espectáculos más reconocidos de Argentina. Produjo infinidad de obras de teatro y show musicales. También fue productor de cine. Responsable de llevar a Michael Jackson a Buenos Aires en 1993, es considerado una suerte de “rey Midas”. Descubridor de Valeria Lynch, además de pareja, hoy está al frente del teatro del Hotel Guaraní. Héctor Cavallero habló con Epa!

Foto: Juan Manuel Salinas A.

 

Entrevista: JUAN MANUEL SALINAS A.

 

Era cerca del mediodía cuando ingresó al restaurante. Saludó sonriente, como acostumbra, y se sentó en una de las mesas, junto al ventanal. Pidió un té con leche y dos medialunas. Comentó que conocía nuestro país. “Vine varias veces, este teatro, mágicamente parecía que estaba ligado a mis vistas a Paraguay”, exclamó Héctor Cavallero, conocido en Argentina como uno de los empresarios de espectáculos más reconocidos.

Hoy, se encuentra al frente del Teatro Guaraní, que abrió recientemente sus puertas con Divain, la obra musical de Aníbal Pachano.

Algunos se animan a definirlo como una suerte de “rey Midas” del show.

Se inició en el mundo del espectáculo mediante la publicidad. Fue pareja de Susana Giménez, a quién conoció en la agencia cuando esta se presentó para un casting. Posteriormente, saltaría a la fama con el comercial del jabón Cadum, donde Susana exclamaba el célebre “shock” luciendo una biquini. Ver comercial aquí.

El mismo Héctor aclaró en una entrevista concedida a TN, que Susana ya venía conocida antes del comercial. “No era una estrella todavía, pero ya la gente la conocía porque en ese momento ya había tenido cinco tapas de gente. No era la explosión popular que se produzco con el shock “.

Fue también descubridor de Valeria Lynch en 1974, en los clubes underground de Buenos Aires. Posteriormente, su pareja.

 

 

Héctor junto a Susana Giménez a principios de los 70.

En 1993 logró lo que hasta hoy día se considera histórico. Que Michael Jackson actuara en Buenos Aires. También llevó a otros artistas célebres como Liza Minelli, Luciano Pavarotti, Ray Charles, Gal Costa, Juan Luis Guerra, Luis Miguel y muchos otros.

En teatro, la lista sería interminable. Fue productor de obras como Las mariposas son libres, con Susana Giménez, Ana María Campoy y Rodolfo Bebán. Drácula, La señorita de Tacna, Rumores y El Beso de la Mujer Araña. También incursionó en cine como productor, con películas como La Mary (Susana Giménez y Carlos Monzón) y La Tregua. Esta última nominada a los Oscar en 1974 como mejor Película extranjera.

Hablar de Héctor Cavallero es hablar del espectáculo como si fuera una raza.

¿Cuándo fue la última vez que estuvo en Paraguay?

Y vine por última vez a finales del 2002, con Los Nocheros. En dos oportunidades a trabajar al Hotel Guaraní. Siempre lo miré con mucha tristeza porque pensaba que era un teatro maravilloso. Miraba las butacas rotas, las paredes descascaradas, un escenario completamente descuidado. Los camarines parecían tiendas de campaña. En general cuando veo un teatro deteriorado, no es algo que me haga sentir feliz. Me mortifica porque son lugares de expresión cultural, de desarrollo de jóvenes, que tiene que ver con la vida cultural de los pueblos. La cultura tiene que ver con el crecimiento de todo un país.

¿Nace ahí la idea de restaurar el teatro del hotel?

No. Resulta que me tocó volver al país en el 2012 para hacer Por amor a Sandro, una comedia musical de mucho éxito en Argentina. Se hizo en el Banco Central del Paraguay. Por esas cosas de la vida volví a parar en este hotel e invité a la gente a que venga a ver el espectáculo. Y hubo ahí un acercamiento. Un día me piden que baje para ver el teatro en el estado en que estaba. Cuando bajé, me agarró otra dosis de angustia, porque estaba todo inundado. Como pasa por debajo un arroyo, y tanto tiempo dejado y sin atención. Era  imposible, solamente para pescar. Comenzamos a hacer las tratativas. Cerramos el convenio, la arquitecta Salgado, La Gloria Hotelería SA que tiene concesión del hotel casino y el restorán, y en poco tiempo el Hard Rock, acá a la vuelta. Me pareció que toda esa movida junta, podía traer un gran movimiento a la zona, reposicionar el centro y darle las comodidades a la gente para que esto funcione. Eso sí. Es importante también que las autoridades acompañen el esfuerzo privado. Creo que vale la pena. A esta zona llegan todos los transportes públicos, lo que hace más fácil trasladarse.

 

Junto a Valeria Lynch, cuando eran pareja.

“Pretendo que este teatro sea un teatro para los paraguayos”

 

¿Cómo ve la industria del espectáculo aquí?

El mercado paraguayo tiene un público cautivo y un público que le interesa mucho la cultura, el teatro y las expresiones culturales. Pero tiene un estilo todavía que creo que el teatro merece que vaya cambiando. Sacar las entradas con anticipación, preocuparse de llegar a hora, montones de cosas que hacen que el teatro funcione con mas efectividad. La gente saca entradas a último momento. Es cuestión de costumbres, cuando se pongan a encaminar eso, se ordena todo. Le va a dar más ganas al empresario de traer espectáculos. Pero yo pretendo que este teatro sea un teatro para los paraguayos, para la cultura paraguaya, para los actores paraguayos, para los directores paraguayos. Comprar números afuera y traerlos, ya está, no ayuda acrecer. Aporta otras opiniones y otras culturas, pero tenemos que tener la cultura interna y eso se logra con los productores de acá, sino no tiene mayor sentido.

Argentina hoy, ¿cómo está a nivel de industria del espectáculo?

El mercado se defiende seriamente, a pesar de la situación espantosa que se vive. La gente de teatro y la gente de cine se defiende seriamente, espadeando contra la situación. Pasa que la inflación te come los costos de las entradas. Lo que vale hoy, vale menos mañana. Estamos teniendo 40 % de inflación, una cosa ridícula, que no se puede entender. Después de Venezuela tenemos el merito de ser el país de mayor inflación en el mundo. Mirá que lindo. Pero se sigue. Argentina se encuentra en estos momentos, te diría, entre el segundo y tercer puesto en el mundo en cantidad de teatros y espectáculos.

 

Foto: Juan Manuel Salinas A.

 

Cuando mira para atrás y ve todos los espectáculos en los que estuvo vinculado. ¿Hace alguna reflexión?

A veces me sorprende. Digo: “Que suerte tuve, pude hacer toda esas cosas y disfrutarlas”. Tantos años en el mundo del espectáculo. Con subidas y bajadas. Alegrías y tristezas, pero con muchas cosas muy divertidas. He vivido una vida con todos esos ingredientes.

¿Tuvo inquietudes artísticas?

(Sonriendo) En algunos casos pero no tenía el talento. Y lo fui fabricando. En el caso de los números musicales, que son más fáciles que dirigir teatro, como los shows de Valeria Lynch y de Los nocheros, tuve una acción directa. Un trabajo de dirección del show, me fue muy bien con eso. Pero dirigir teatro no, porque se necesita otro tipo de talento, otro tipo de condiciones que no las tengo. Yo estaba para producir. Tuve, gracias a Dios, la visión de elegir bien las cosas que hice. Y ese fue el motivo por el cual pude hacer otras cosas. Supe elegir los actores, las actrices, eso en teatro. También me equivoqué mucho.

¿Es difícil tener ese “olfato” para ver si un determinado espectáculo va a funcionar?

Uno cuando arranca siempre cree que va a funcionar. Pero también tenes la impresión cuando no va a funcionar. Y a veces el público no comparte esa opinión. Por lo general uno va sintiendo lo que pasa. Después depende de los mercados, de las situaciones económicas. Es como en el futbol, que nunca se sabe cómo va a terminar el partido. Es lo mismo con el teatro, nunca se sabe, que es lo que tiene de encantador. Ahora, cuando uno se sube a la moto del éxito es más fácil, porque lo que se hace es trabajar para ampliar, se simplifica la cosa.

 

La campera de Michael Jackson

 

En una entrevista que le hicieron el año pasado en el programa Tiene la palabra, de TN, contó que Michael Jackson cuando fue a Buenos Aires, le regaló la campera. ¿La tiene todavía?

Sí, la tengo. La tengo guardada como recuerdo. Le dije que me gustaba la campera que tenía y me la regaló.

¿La usa?

(Sonriendo) No, es un recuerdo. Además está fuera de moda, tiene muchos años. Eso fue en el 93.

Un objeto así se cotiza.

Sí, pero no la voy a vender. Me acuerdo que le descosí el nombre que tenía en el pecho, porque decía Michael Jackson adelante. Pensaba: “¿Cómo voy a andar con el nombre de Michael Jackson en el pecho?” Por estúpido, pensaba que no podía ser un empresario que ande con una campera que dijera Michael Jackson. Y bueno, la cosa que se lo saqué. Está en el ropero, como una ropa normal, está muy cuidada.

 

 

Junto a Michael Jackson en 1993.

Hay gente que guarda cosas así como piezas de colección.

Yo fui muy desprolijo con eso. Casi no tengo fotos con artistas con los que trabajé. Algunas cosas, que eran joyas para guardar, las perdí. Por ejemplo, una foto con Liza Minelli, que era extraordinaria, nunca supe quien la sacó. Ella vino por primera vez en el 78. En un momento me dijo: “El único que no me pidió una foto fuiste vos”. Le dije que no me gustaba molestar. Entonces me dijo: “Bueno, vamos a sacarnos ahora una”. Me dio un beso impresionante para esa foto. Lindísima. Y no sé donde está. Algunos dicen que estoy delirando. No tengo fotos por ejemplo, con artistas como Luis Miguel, que de chiquito lo llevé a Argentina. La primera vez que lo llevamos fue a los 12 años. Con Pavarotti tengo dos fotos muy pobrecitas, de la conferencia de prensa. Fui muy despreocupado, no me gustaba molestar a los artistas, me parecía vanidoso, estupideces que lamento ahora porque no las tengo. Tengo con Juan Luis Guerra, pero de conferencias solamente. Además, tanto con Pavarotti como con Juan Luis Guerra les llegaba a la cintura. (Riendo) No era muy simpático.

Hay una anécdota muy simpática cuando llevó a Michael Jackson a conocer a Carlos Menem, el presidente en ese momento.

Fue en el despacho presidencial. Jackson era un personaje muy especial y Menem era otro personaje también. Encima en ese momento, hacía poco que había saltado las acusaciones de pedofilia, que luego se comprobó que no eran ciertas. Y él, viajaba con dos chicos de 12 años y la mamá de uno de ellos. Iba a todos lado con ellos. Entonces, era delicado, porque se iba armar un escándalo si lo veían con estos chicos. Entonces conseguimos un colegio para que vaya también a la Casa de Gobierno junto a Jackson, así pasaban desapercibidos. Después Jackson no quería acercarse a Menem. Yo los hice juntar, que se dieran la mano. Luego Michael le arreglaba el pañuelo del saco. Le cambiaba las cosas de lugar en el escritorio. Un chico era. (Riendo) Ahora es divertido contarlo, pero en ese momento transpiraba sangre

Usted ha hecho de todo. Publicidad, teatro, recitales, cine. ¿En qué área se siente más a gusto?

A mí me gusta el mundo del espectáculo. Me gusta los espectáculos de calidad. Me gustan las buenas películas, el buen teatro, las comedias musicales. Disfruto mucho. Tengo una profunda admiración, que es una frustración mía, por los buenos cantantes. Soy parte del mundo del espectáculo por vocación y en toda su extensión. Pero disfruto mas dentro de un teatro que estar en una playa, a pesar que me gusta el sol y el mar. Dentro de un teatro me siento pleno, más que en el cine. Siento que soy el pez en el agua.

¿Cuál es el espectáculo que le queda por hacer?

Nunca me puse metas en eso, porque se fue dando naturalmente con toda la lucha que significa encarar cada uno de los proyectos. Además, después de Michael Jackson, ¿qué se puede hacer? No hay nada comparado, en esa época tampoco. McCartney está viejo. Los Rolling están casi con 70 años. Jackson fue a los 35 en su mayor apogeo. Tuvimos la suerte enorme de traer al artista en su mejor momento y en su mayor esplendor. Vocalmente y físicamente. Es el espectáculo más grande del mundo. Hicimos el show en River con 180 y pico mil de personas.

¿Traerá espectáculos de Argentina?

El 20 y 21 venimos con la revista Brillantísima, con Carmen Barbieri y Florencia de la Vega. El circo de Moscú sobre hielo. Después en Septiembre, de Argentina te digo, tenemos Dady Brieva. Los primeros días de octubre Los Grimaldi. Y estamos negociando con espectáculos paraguayos.

 

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