Adal Ramones: “La puta no tiene nacionalidad, es puta en todos lados”

En un mano a mano, el conocido comediante mexicano, habló del arte de observación, de la comedia norteamericana, de las películas que forma parte, de su nuevo programa y del arte de hacer reír. Y, por supuesto, de aquella anécdota de haber generado polémica en torno a Baila Conmigo Paraguay. “Hay putas en México, hay putas en Estados Unidos, en Finlandia y hay putas aquí”, disparó.

 

Adal Ramones, en medio del show que se hizo el sábado. Foto: Mauro Bordón.

Entrevista: JUAN MANUEL SALINAS A.

 

Vio el partido de México contra Holanda en un conocido restaurante del barrio Villamorra. Se quitó fotos, las subió al twitter y hasta sufrió como cualquier hincha que mira los partidos de fútbol en el marco del mundial. Aunque aclaró que no es futbolero. Nos citó en el café del hotel, donde llegó con anteojos oscuros, muy sonriente pese al cansancio que en horas de la tarde ya comenzaba a tocarle.

Amable, gracioso, reflexivo. Conversar con Adal Ramones es reír a cada momento. Pero también analizar la vida misma con ese ojo clínico del que observa y no mira. Después de todo, ¿qué más material para el comediante que el día a día?

Hizo el pedido. Una gaseosa light, una pequeña picada a base de pescado, milanesitas, empanaditas y papas fritas, acompañaron la charla. Contó que el restaurante donde almorzó estaba lleno de mexicanos. “Y gente de la diplomacia”, expresó sonriendo. “Estaba el embajador de Panamá, de República Dominicana, la embajadora de Gran Bretaña, que es de origen mexicano, y el embajador de México por supuesto”.

Al sentarse, vio en un plasma que estaba jugando Costa Rica contra Grecia y alegó: “Mi corazón ahora está con Costa Rica”. Finalmente ganó a Grecia por penales.

 

 

Mano a mano con Adal Ramones. Picadas y charla. Foto: Daisy Caballero.

¿Hacés una estructura previa para tus presentaciones?

Es como el cantante. Suponte que se presenta Miguel Bose. Lo más probable que el cien por ciento del show que haga, es el mismo que hace en otro país. El comediante es igual. De pronto decido no hablar de algunos temas, por ejemplo de ciertos programas de televisión que hay en México, porque quizás acá no se conozcan. Normalmente llevo una estructura mental. Yo no escribo mis shows. Hay comediantes que lo hacen y se lo aprenden. A mí me gusta mucho la improvisación. Me decían: “¿Cómo sabes eso de cómo van las mujeres al baño?” (Parte del contenido de su monólogo) Aunque no lo haya visto es imaginarse. El del hombre es especial. Porque él llega, lo dije anoche en el show (por el sábado), se para pisando un charco que dejaron 27 personas, con un foco de infección y luego llega a su casa, se los quita, los toca y ni problema que se hace. Hasta para ir al baño somos diferentes.

Vas tejiendo todo de forma espontánea entonces

Claro. Hay una estructura que traes mental, como te dije recién. Pero no hay un guión de memoria. Respeto al comediante que escribe su monólogo y se lo aprende. El problema es que he visto a muchos comediantes que se bloquean porque de pronto se olvidan de algo. Ahorita traigo mucho lo del divorcio. Y se lo conté a Gaby, que es la mamá de mis hijos. Ella se ríe y dice: “Qué bárbaro”.

 

 

Adal recibiendo mensajes de México, en torno a su nuevo programa. Foto: Juan Manuel Salinas A.

Cuando contás cosas en el escenario en primera persona. ¿Qué tanto hay de real y que tanto de inventado?

Bueno, pues mira. Con lo del divorcio no estoy enojado. Cuando me separé de mi señora fui el primero que dije: “Te voy a dar la mitad”. Creo que es lo más lógico. Aparte, imagínate que con el paso del tiempo, tengo una hija de 13, que la mamá dijera: “Es que tu papá no me dejó dinero”. No me lo perdonarían mis hijos. Desde el comienzo firmé bienes “comunados”, toda la mitad es tuya. (Riendo). Es bueno cuando no hay nada. Y es que cuando me casé apenas estaba juntando cosas. Le suelo decir jugando: “Tu sabias que iba a tener dinero. Tu sabias”. En el show lo exagero. Le digo: “Hija de puta, se queda con todo lo mío”. Porque si lo digo serio no hay gracia, no hay comedia. Uno va tomando y le va agregando las cosas.

Tu humor parte mucho de lo cotidiano. ¿Observás mucho?

Claro. Observar para actuar. Hay conductores que me dicen: “Tú no eres conductor”. Yo soy actor que luego me hice conductor y combino la dos cosas. Los conductores no son actores. La mayoría de los “standoperos” tampoco. Hablan, van contando las cosas pero no actúan. A mí  mi tocó la fortuna en el programa Otro Rollo, haber entrado con base de actor. Lo que yo hacía en el programa tenía mucho de actuación. Creo que ahí hay un “distingo”.

Te tocó también hacer la voz de Simón, en el doblaje de la película Hijo de Dios. ¿Cómo fue esa experiencia?

Fue linda, pero hice nomas tres escenas. Sí me gustó que los productores nos buscaron personalmente, no entramos a casting. Cuando me dicen que hay casting yo no voy. No es por nada, sino porque si me llaman para hacer la voz de algo ya me conocen. He hecho la voz de la película Stuart Little, que en ingles hizo Michael Fox. Lo de Hijo de Dios fue muy bueno, no pude ir lastimosamente a la premier en Estados Unidos. Fue la primer película en estrenarse en forma simultánea allá en dos idiomas; ingles y español.

 

 

Foto: Mauro Bordón

 

¿Tenés proyectos cinematográficos?

Y ahora viene lo de Cantinflas, próximo estreno en Estados Unidos y México, no sé si va a ser simultáneo. Es sobre la vida del gran Mariano Moreno Cantinflas. A mí me tocó actuar de Mantequilla, un comediante de aquella época.  El chico español, que hace a Cantinflas está excelente. Y ahorita vamos hacer una película, de dos personaje principales y dos secundarios. O sea, una película con 4 actores. Suena interesante, ya leí el guion, es muy libre para que los actores interpretemos y cambiemos los diálogos si queremos. Es del director Juan Carlos Carrasco, este sería su tercer largometraje. Es el director que vino a Paraguay, que estuvo atrás de cámaras de toda mi gira. Se hizo un documental que se llama De arriba para abajo donde mostramos todo; desde que bajamos del avión, cuando me peleo con el empresario en Estados Unidos, como hacíamos la fiesta en un camerino donde nos pusimos ebrios hasta atrás. Porque en Dallas, Texas, los hispanos se acercan a ofrecerte alcohol. Si no aceptas se ofenden. Y ahí figura el episodio que tanto se habló, cuando dije lo de: “Este es el primer país que veo donde tanta puta tiene trabajo”, refiriéndome a Baila Conmigo Paraguay.

¡Qué eco! ¿Esperabas tanta polémica?

Mira, lo que yo digo es: Encarcélenme, pónganme una multa, córtenme la cabeza, si la propia gente no lo dice. Dije: “Qué curioso, un país que es  culto, y que no lo diga”: Se me hizo increíble.

Lo que causó impacto fue que lo dijeras justamente en el escenario.

Es que al decirlo pensé: “todo el mundo lo dice”. ¿Por qué? Porque es más que evidente. Yo vi a cuadro (en pantalla) una chica que decía “ando buscando sponsor”. Yo estaba en el Camerino, entonces pregunté que era un sponsor. Y los mismos productores del programa me dicen: “Alguien que le pague un coche, que le pague la casa y todo”. Le digo: “¿Qué se lo regale? ¿A cambio de qué?” , esperando que respondan lo obvio. “Y a cambio que se acueste con él, que salga con él. Aunque tenga esposa”. Dije entonces: “Eso es ser puta”. Y los mismos productores dijeron:  “Lo has dicho, es real”. Me ataqué de la risa, Dios de mi vida. Es el primer país donde alguien puede buscar un amante abiertamente en televisión. Tenía dos cosas; una certera, la otra no. ¿Cuál era la certera? Que se referían a ellas en ese término. ¿Cuál era la no? Que no yo no sabía que la gente no lo decía. Al decirlo, y ver que la gente casi se puso de pie riendo dije: “Guau”.

 

 

La gente no paró de reír en la presentación del sábado. Foto: Mauro Bordón.

¿En México te enteraste de la polémica?

Claro. Vi el quilombo que se armó. Y pensé: “Ese es el comediante. El comediante que se ensucia las botas es el que entra donde está el asunto”. En una crónica la gente decía: “pero, ¿por qué viene un idiota a decirnos eso?”  Perdón, ¿soy menos idiota que vos? Yo tengo los pantalones para decirlo. Otra persona recuerdo que dijo:  “¿Cómo se refiere así a la mujer paraguaya?” Espera, aquí no hay nacionalidades. Hay putas en México, hay putas en Estados Unidos, en Finlandia y hay putas aquí. La puta no tienen nacionalidad. Es puta en todos lados. Dicen: “que desperdicio gastar dinero en ir para que nos digan esto”. Yo digo: “¿sabes que rico catarsis?”  Cuando viene un comediante extranjero y hace una radiografía de México lo aplaudo.  Porque digo: “Que vista de rayos x para verlo”. Cuentan que los tacos se venden en la calle llenos de polvo, que lo asaltaron en el metro. Y bravo , que bueno que lo viste. A veces se entra en ese falso nacionalismo.

En realidad, la gente que reaccionó mal fue la que no vio el show. No es un dato menor.

Claro, claro. La que no vio a dos mil personas reírse. Hay una doble moral también. Dicen: “Yo sé que son putas pero salgo a defenderlo y hago un paro en el Palacio Nacional”. Todas tiene derecho y bla, bla, bla. Pero yo sólo observé  lo que ocurrió en ese programa, donde abiertamente en una hora, 9 de la noche – donde hay chicos todavía – una chica dijo que quería un anunciante. La misma gente de producción me decía. Uno como comediante puede hacer chistes. El chiste del español, de suegras, de borrachos. Pero si el comediante mete un dato político, social, trasciende más. El comediante que tiene temor a ensuciarse las manos es el comediante que cuenta chistes. Pero mi naturaleza no es así. Al contrario,  no tengo porqué caerle bien a la gente.

¿Desde chicos hiciste reír a la gente?

Me encantaba. Mi primer público fue mi familia. Mi mamá es mi fan. Va a verme. La he llevado a Estados Unidos donde me he presentado y me meto con ella. Luego mi escuela primaria, la secundaria. Pero en la primaria tuve un maestro en quinto y sexto año; Oscar Maguer. Habló con mis padres luego de un show en la escuela y les dijo: “Les pido de favor; no quiten el dedo de lo que le gusta. A él le gusta el escenario, hacer reír”. Mi padre, que falleció hace 27 años, dijo que me iba  apoyar en todo lo que pueda. Nunca faltaron a ninguna de mis presentaciones. Pero mi padre me dijo: “Haz lo que quieras, pero te sugiero que sigas una carrera universitaria”. Me incline hacia la carrera de comunicación. Si me sirve y le hace feliz a mis padres, mataba dos pájaros de un tiro.

¿En qué momento entra el humor a tu vida como vocación?

Había un vecino que tenía una antena parabólica, eran de las primeras. Y un día me invita a mirar. Y ahí vi a un tipo que estaba frente a unas personas que hablaba y las hacía reír. Era Johnny Carson (Comediante norteamericano, conductor de The Tonight Show de la cadena NBC. Impulsó a figuras como David Letterman y Jay Leno) Agarré los últimos momentos de Carson. No entendía nada de inglés pero se me quedó grabado la forma en que hacía reír a todos. Luego mi padre tenía una disco, Long play, de un comediante argentino Juan Verdaguer. Me lo aprendí de memoria. Los dos lados y me presentaba frente a mis amigos.

 

 

Foto: Mauro Bordón.

Te comparan mucho con los comediantes norteamericanos. ¿Es la base de tu inspiración?

Es que es lo que más vi. Johnny Carson como conductor y haciendo stand up. David Letterman, de la misma forma. Jay Leno, Jimmy Kimmel, Jimmy Fallon, Arsenio Hall. Gente que hizo stand up y luego entraron a televisión. Conmigo fue al revés, primero hice televisión y luego salí a hacer giras haciendo stand up. Soy muy observador de la comedia norteamericana porque tiene un time increíble. Y creo que de habla hispana soy de los primeros que hizo esto.

Estás con un nuevo programa…

Acabamos de grabar el probable Talk Show, el probable regreso. Con otro look, va a llamarse Adal, el show. (Mostrando un adelanto en su celular, dónde se lo ve caminando vestido con un elegante traje). Ya sin la gorra, nada que ver con eso.

Tus monólogos también tienen cierto “fondo” serio. En el show, en forma jocosa, tocaste, por ejemplo, la educación muy permisiva de los niños hoy día.

Es muy fuerte eso, ¿no? Hoy, un maestro agarra  a un chico del brazo para llevarlo a la dirección y se arma un escándalo. Lo acusan de acoso sexual, lo demandan. Locura total. Todo cambió. Mi pregunta es: “¿Cambió para bien?” Estamos apenas ante un experimento. A esos chicos que los estamos educando ahorita, no lo vemos grandes. Nosotros todavía respetábamos a los mayores. ¿Qué va a resultar de ese experimento? No lo sabemos todavía

Hablás mucho de Dios. ¿Tenes alguna religión?

Siempre fui creyente. Desde chico. Pero no tengo religión. Tuve un tío que ya murió, que fue sacerdote. Era hermano de mi mamá. Y una tía monja, también hermana de mi mamá. Pero no fui mucho de la iglesia. Decidí nutrirme de la biblia, guiarme de ese testimonio pero no enfrascado en una religión. Pero sí estoy convencido de que soy hijo de Dios.

¿Cómo manejás el escenario cuando estás con los ánimos bajos?

Richard Pryor (Comediante y actor norteamericano), era un tipo que se drogaba, que se metía con cuanta mujer se le aparecía. Una vez su esposa le llevó el auto, creo que era un Lincoln. El tipo llegó a agarrar una pistola y dispararle a los neumáticos. Un drama. Hasta vino la policía. Él lo contó en el show de forma graciosa. El comediante transforma lo que ocurre en comedia. Haya sido o no, doloroso. Tiene que subir y hacerse una operación quirúrgica, cambiar de switch. La gente no debe darse cuenta si algo le pasa. Te cuento algo. A los diez minutos que comenzó el show del sábado, apenas soportaba las ganas de ir al baño. Como el baño era muy lejos no quise ir. Y aguanté las dos horas. Me fui al baño al final. Te cuento que me duró el dolor durante casi una hora más. Son cosas que pasan.

 

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