Adal Ramones volvió a meterse en el bolsillo al público paraguayo

Con un humor ácido e irreverente, combinado con el poder de la observación, el mexicano cautivó a las casi dos mil personas. La gente, literalmente vibró.

Foto: Mauro Bordón.

por JUAN MANUEL SALINAS A.

Anoche, el comediante mexicano Adal Ramones se presentó en la Conmebol a sala llena.

Luego de la apertura de Jorge Ratti, que ofreció al público un monólogo de 10 minutos dándole el aperitivo necesario al show, el mexicano ingresó al escenario vestido de negro, como en el 2012. Se lo vio más delgado, pero con la misma energía de siempre. Sobre todo con esa picardía e ingenio que ambula entre lo irreverente y el mensaje positivo.

Si bien el comediante no se detiene en moralejas, sí expone entre líneas la mirada aguda al desborde adolescente, la falta de respeto a los mayores, la excesiva libertad y pobre educación a los niños y el golpe de la política corrupta. Ramones mencionó al diputado Portillo riendo y relatando que en México también hubo “uno de esos”. La ovación fue explosiva.

Hubo 1800 personas en la Conmebol. Todos ovacionaron al mexicano.Foto: Mauro Bordón.

El mexicano sabe cómo manejar al público. En esta oportunidad su monólogo tuvo diferentes aristas. Habló del mundial, ingresando atrevidamente en la broma futbolera. Preguntó si Paraguay jugaba. Un abucheo sin mala intención por parte del público fue la respuesta. Ramones, respondió enseguida. “Díganle a los jugadores, yo no tengo la culpa”, dijo y la risa estalló en la sala.

Adal habló irónicamente de la tecnología, de la manía de poner fotos personales en el facebook, de quitarse fotos íntimas, de esa “enfermedad” por compartir todo en las redes sociales para luego reflexionar diciendo: “Qué felices éramos antes”.

Foto: Mauro Bordón.

Apelando a la exageración, también ironizó sobre la guerra de los sexos. “Nosotros los hombres, ustedes las mujeres”, decía e ingresaba en comparaciones donde la mirada cómica a lo cotidiano hizo llorar de la risa a los presentes. Y, como era de esperar, también comparó las generaciones. La de antes y la de ahora.

Pero entre tanta risa, que al final de cuentas es la meta de todo comediante, Adal dejaba algo más. La reflexión hacia la obsesión por la tecnología, también estuvo presente. Al igual que el cambio generacional que hizo que algunos padres hayan perdido el control de sus hijos. O  el desgaste en la pareja debido a una rutina negativa. Todo lo que decía causaba gracia, pero el fondo era serio. Y el mexicano lo tenía bien claro.

Foto: Mauro Bordón.

Por supuesto. Volvió a bromear con Baila Conmigo Paraguay, diciendo aquello de “Tanta putas que tienen trabajo”. Aunque en esta oportunidad dijo que no eran tan, tan putas. “Un poco”, resaltó. También recordó a Kike Casanova parodiándolo.

Adal Ramones volvió a demostrar, no sólo el talento natural que tiene, sino un poderoso magnetismo por medio del cual, se “mete en el bolsillo” al público que desea. Condimentando todo además, con gesticulaciones y expresión corporal.

Anoche, las 1.800 personas presentes, salieron de la Conmebol con algo más que una sonrisa. Se fueron del lugar recordando anécdotas y analizando de forma seria la propia vida.

En el camino, quedó su reflexión final. “Busquen a Dios, yo lo he encontrado”.

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