De Luis Bareiro, Adrián Cativelli y la fijación religiosa

Periodistas, inteligentes y analíticos. Pero no siempre justos. Pequeña crítica a dos críticos que respeto.

Adrián Cativelli y Luis Bareiro en la cabina de Radio Monumental.

por JUAN MANUEL SALINAS A.

Pedir que un periodista sea imparcial cuando emite una opinión es una estupidez. La opinión es una visión subjetiva. Tiene el análisis y la postura personal del que la emite. Pero sí debe ser justo en cuanto a la información.

Si un periodista cree en algo que está en discusión y busca que ese “algo” resulte favorecido utilizando información a medias adrede, está manipulando. Y cuando digo información a medias no me refiero sólo a un dato incompleto, sino a la forma de informar usando determinada fuente con un fin concreto. Es decir. Puedo elegir a un idiota que diga estupideces sobre el tema donde yo quiero imponer mi idea. Luego, elijo a una persona inteligente para que opine y que coincida con mi postura. El idiota elegido quedará por debajo del inteligente. La elección fue democrática. Pero la forma manipulada. El resultado es brillante.

Este tipo de jugada es muy común ver en televisión y radio cuando se tratan temas polémicos y cuando el producto toma partido por una de las partes. Dos de las personas que gustan jugar con este método son Luis Bareiro y Adrián Cativelli, periodistas de Radio Monumental.

Natalia Cabarcos y Luis Bareiro en la vereda de Telefuturo. Foto: Facebook.

Conozco a ambos. Y los respeto también. Es innegable la preparación intelectual de Cativelli, por ejemplo. Desde chico se perfilaba como un individuo muy analítico. Lo recuerdo de la época de colegio a principio de los 80. Igual a Luis, a quién he entrevistado en varias oportunidades. No sólo eso, le estoy agradecido también cuando en una oportunidad me dio el espacio para denunciar un intento de censura por parte de un importante directivo de una conocida marca. Pero si bien respeto a ambos, también les cuestiono ciertos aspectos.

Bareiro y Cativelli tienen una postura marcadamente anticristiana, sobre todo anticatólica. Desde ahí parten sus análisis ante ciertos temas. Es válido, no me parece incorrecto que existan personas con mirada crítica hacia los movimientos religiosos. Pero tomarse sólo de este aspecto cuando se plantean situaciones como la de hace dos semanas cuando ocurrieron los desmanes dentro del marco de la 44° Asamblea General de la OEA, es reducir y tapar el verdadero reclamo de la parte que se manifestaba.

Bareiro, en una de las emisiones, explicó a su audiencia lo positivo de las leyes que condenan la discriminación cuestionando las protestas. Y para eso, entrevistó a un pastor que sólo explicó conceptos religiosos, cuando el debate real, nada tiene que ver con Dios. Entiendo que el pastor, al igual que algunos sacerdotes, estuvieron  en las inmediaciones de la Conmebol, pero las verdaderas razones de aquellas manifestaciones son más amplias. Porque el reclamo no radica en el “peligro” de la homosexualidad, ni el rechazo a la “no discriminación”, como quieren afirmar Bareiro y Cativelli.

Adrián Cativelli poniendo humor con el selfie. Foto: Facebook

El punto de discusión es la base ideológica de leyes que se escudan en la llamada Perspectiva de género, que es la creencia de que la sexualidad, incluyendo la orientación, se construye culturalmente. Y se discute porque la misma es apenas una hipótesis. Si nos alejamos del plano religioso y lo llevamos al plano biológico, parte de esta teoría, pese a las Naciones Unidas y la OEA, cae. No logra sostenerse. Existe un orden biológico que ninguna construcción cultural puede romper. Esta misma base es la que se cuestionó cuando el Ministerio de Educación lanzó el famoso marco rector que incluía la educación sexual. Pero pareciera que esto, tanto Bareiro como Cativelli no quieren debatir.

En este punto, AAM, programa que conduce Santiago González en canal 13, plasmó mejor la cuestión. Tuvo como invitada a Amparo Medina, de la Red Vida y Familia de Ecuador, donde fundamentó la cuestión con conceptos no religiosos. Todo el debate fue filosófico, jurídico e intelectual. Y explicó exponiendo razones a favor de la vida, carentes de todo discurso de fe. ¿Por qué no recurrir a este tipo de personas? El mismo Luis dijo en radio que el debate no debe ser religioso. ¿Por qué lo lleva a ese plano entonces?

Luis junto al Papa Francisco. Foto: Facebook.

Cativelli hace lo mismo. Analiza y lleva la discusión a un terreno donde la fe se enfrente, teóricamente, al raciocinio. El fin único es aplastar al primero, no de enriquecer el debate como lo hizo Santiago González. Nuevamente caen en lo que ellos mismos critican; llevar el debate al plano religioso. Y la razón es más que obvia. Bareiro y Cativelli pregonan una marcada militancia anticatólica. Y cuando realizan este tipo de entrevistas, sólo desean que la gente vea toda oposición a las nuevas tendencias como actos de fanáticos religiosos, que los hay por cierto. Pero no son todos.

Ahora bien. Cativelli va más lejos cuando toma ejemplos de profesionales a los que no cuestiona, contradiciendo a su espíritu crítico. La semana pasada, por ejemplo, Cativelli lanzó en radio enormes halagos al periodista argentino Horacio Verbitsky. Si es tan crítico, ¿por qué no analizó el rol de Verbitsky como ex agente de inteligencia de la agrupación guerrillera Montoneros en la década del 70? Fue uno de los “cerebros” de la agrupación, que cometió asesinatos y secuestros en aras de la “revolución”. Por citar sólo un ejemplo. Verbitsky y el desaparecido Rodolfo Walsh fueron acusados de mandar poner una bomba en 1975 en la Superintendencia de Coordinación Federal, cerca del Congreso Nacional y el Departamento Central de Policía. El explosivo fue una bomba vietnamita de 9 kilos que explotó cuando en el lugar habían 100 personas. Veinte fallecieron en el acto. Tres murieron posteriormente debido a las heridas. Pero el juicio no pudo avanzar. Una jueza en el 2007, muy vinculada al menemismo, sobreseyó a los acusados y no consideró el delito como de “lesa humanidad”. Pese a que el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional considera crímenes de lesa humanidad todo acto contra una población viniendo del estado u organización. Leer el estatuto. Montoneros fue una organización.

Horacio Verbitsky, periodista y ex guerrillero Montonero, apodado “El perro”. Foto:http://www.corrientesaldia.info/

Cativelli no menciona todo eso. Sólo lo pone como un ejemplo de periodista, cuando en realidad, Verbitsky viene de un periodismo militante que consistió en la década del 70 en hacer propaganda política mediante medios como el Diario Noticias, que si bien aglomeraban a interesantes intelectuales, la principal finalidad era expandir las ideas políticas de la guerrilla.

Mucho por analizar, queridos colegas. Demasiada tela por cortar. Espero que no se ofendan por esta crítica hecha desde este sitio farandulero. Después de todo, ustedes también forman parte de la “gran fauna farandulera paraguaya”.

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