¿Hacia dónde va la animación digital en el cine?

Películas como Avatar, 300 y las de la franquicia Marvel, abren un nuevo panorama para las películas. La tecnología digital promete un cambio extraordinario en la industria del cine, que puede en un futuro, llegar a la perfección absoluta en la creación de personajes humanos. ¿Qué resultado tendrá esta evolución? ¿Simboliza un avance preocupante para los actores? Epa! te ofrece un análisis del fenómeno y sus consecuencias.

Imponente toma de 300, el nacimiento de un imperio.

¿Fue esta la intención? ¿O simplemente sucedió sin previo aviso?

La utilización de la animación digital en el cine está llegando a un grado de perfección que sorprende, maravilla y asusta.

Atrás parecen haber quedado los viejos e inocentes dibujos animados de Disney donde la animación era apenas una opción de arte para el entretenimiento de los chicos. Figuras coloridas que se movían y daban vida a viejos clásicos de la literatura infantil como Blanca nieves y los siete enanos, considerada la primera película de dibujos animados de la historia, por más que existen algunos ejemplos predecesores.

Pero la animación digital de hoy no parece presentarse como una opción de arte simpático por su colorido y escenarios imponentes, sino como un arte de perfeccionamiento, que suplanta en más de un caso el trabajo actoral.

Así como su tecnología es apta para crear películas de fantasía como El señor de los anillos o Star Wars, también se convierte en un elemento crucial para películas históricas. Desde la recordada Evita en 1996, de Alan Parker, donde 50 extras fueron clonados para llenar plaza de mayo de Buenos Aires, a cintas más innovadoras como 300 y su secuela; 300: El nacimiento de un imperio, recientemente estrenada en Asunción.

Escena de La venganza del Sith, de la última saga de Star Wars.

Pero esta forma de utilización comienza a ampliarse conceptualmente. En su momento la última trilogía de Star Wars impactó a todos porque los personajes animados digitalmente superaban en cantidad a los actores. Esto volvió a suceder con John Carter, película basada en la serie marciana del escritor Edgar Rice Burroughs, que terminó siendo un fracaso en Estados Unidos y la mega taquillera Avatar, donde los personajes humanoides maravillaron por la perfección. El efecto fue impactante, sólo cierta lentitud en la movilidad delató que no son personas.

Lo mismo sucede con las películas de la factoría MARVEL. Las cintas de Spiderman, por ejemplo, han desarrollado una infinidad de secuencias con el personaje totalmente recreado digitalmente. Los dos actores que interpretaron al héroe arácnido; Tobey Maguire y Andrew Garfield, sólo aparecen en escenas que no son de acción, a excepción de algún plano detalle. Esto se ha visto en otros filmes de súper héroes como Linterna verde, Los vengadores y Superman, el hombre de acero de 2013. Sucede lo mismo con la última versión de Las tortugas ninjas.

 

Última entrega de Spiderman.Todas las escenas de acción las protagoniza un héroe digital.

 

Ante esto, la especulación es generalizada. ¿Estamos ante el comienzo de un cambio radical en la industria cinematográfica?

 

Del Stop Motion a la computadora

La intención de crear humanos perfectos mediante la tecnología digital no es algo nuevo. Un precedente importante fue “Final Fantasy, el espíritu entre nosotros”, del japonés  Hironobu Sakaguchi, que basándose en el célebre juego de video del mismo nombre, rodó en el 2001 una película de ciencia ficción buscando que los personajes se parezcan lo máximo posible a personas reales. Si bien la cinta resultó un fracaso de taquilla – una pérdida de 120 millones de dólares – el trabajo sentó las bases de lo que vendría posteriormente incluyendo dos películas más de Final Fantasy, de otros realizadores, donde los personajes si bien tenían un aspecto físico muy perfecto y estilizado – que los volvía irreal – sorprendían por algunos detalles como el cabello.

Una de las sagas de Fina Fantasy. Sorprende la perfección del cabello.

 

Este concepto de utilización digital estaba distante de lo que simbolizó Toy Story, que en 1995 irrumpió en la industria de la mano de Pixar y Disney, abriendo un nuevo rumbo en el mundo de la animación.

Comenzaría a partir de allí una serie de cintas como Bichos, Antz y Shrek, desplazando de esta forma a la técnica de dibujos animados, que hoy día quedó relegada prácticamente al mundo televisivo y DVD.

Las cintas digitales como Toy Story, se convirtieron en la continuación de lo que el dibujo animado había generado. Ante esto, la tecnología digital también buscaría paralelamente un camino menos caricaturesco.

Tron, de 1982. La cinta fue la primera en utilizar planos enteramente recreados por ordenadores.

 

Las dos primeras películas que incluyeron planos enteramente generados por ordenadores fueron Tron (1982) y The Last Starfighter (1984), consideradas fracasos comerciales.

El primer personaje digital fue un caballero medieval que Pixar desarrolló para el filme Las aventuras del joven Sherlock Holmes en 1985.

 

Las aventuras del joven Sherlock Holmes (1985). Pixar desarrolló el primer personaje animado digitalmente.

En 1993, Jurasic Park, de Steven Spielberg, bajo el “ala creativa” de la empresa de efectos especiales de George Lucas, Industrial Light and Magic, ofreció al público fantásticos dinosaurios que llamaron la atención por lo real que se veían. A partir de aquí, la técnica del stop motion, dejó de utilizarse.

La innovadora Jurasic Park (1993).

 

El Stop Motion consiste en una serie de tomas fotográficas que al proyectarlas a una cierta velocidad dan la sensación de movimiento. King Kong, de 1933, fue realizada bajo esta técnica. Luego nacería el maestro Ray Harryhausen, quién llevó adelante una serie de cintas emblemáticas como “Simbad y la Princesa”, “Hace un Millón de Años” o “Furia de titanes”.

King Kong (1933), bajo la técnica del stop motion.

 

La técnica sobrevivió varios años en el mundo del cine. La vieja saga de Star Wars apeló a esta técnica en varias de sus escenas al igual que Tim Burton con su ya legendario “El extraño mundo de Jack”, pasando por “Pollitos en fuga”.

Otra técnica que podría citarse como antecedentes inspiratorios para el mundo digital fueron los “Supermarionation” de finales de los 60 y principios de los 70, del productor, director y escritor inglés Gerry Anderson que no eran otra cosa que marionetas filmadas hábilmente en un escenario de fabulosas maquetas.

 

Thunderbirds, la célebre serie de los 70. Obra de culto de las "supermarionetas", de Gerry Anderson.

Anderson fue el creador de personajes futuristas de la televisión como “El capitán Escarlata” y “Thunderbirds”, consideradas hoy día como obras de culto.

Estos comienzos fueron llevando a productores y directores a concebir la animación no sólo desde una perspectiva de caricatura al mejor estilo de “Cars”, sino también como un instrumento para idear obras más “serias”. El mundo de Tolkien fue recreado hábilmente en el cine por Peter Jackson gracias al mundo digital. Al igual que el circo romano de Gladiador, de Ridley Scott o el espíritu de cómic de Spiderman, cuyas hazañas – pese a los valederos intentos de películas anteriores – se hacían difíciles de “materializar” debido a la falta de efectos modernos.

Y tenemos el caso de la película El extraño caso de Benjamin Button, donde en una de las escenas finales aparece Brad Pitt delgado y de 20 años. ¿Técnica de maquillaje? No, es un Brad Pitt animado digitalmente. Cuesta darse cuenta, hay que mirar muy detenidamente.

Gollum, el personaje de El señor de los anillos fue creado íntegramente por computadoras.

¿Dejará la industria del cine de usar actores? El planteo suena irreal. La perfección total no se logra aún, pese a cintas avanzadas como Avatar y 300.

Pero es cuestión de tiempo. Quizás las cintas de ciencia ficción no combinen en un futuro actores y personajes animados como en Star Wars, dando pie sólo a películas íntegramente animadas digitalmente. También se ha visto algunos experimentos interesantes como Bewolf, de Robert Zemekis, donde actores como Angelina Jolie y Anthony Hopkins, además de prestar sus voces a los personajes, ofrecieron sus rostros. ¿Y quién no dice que en algún futuro se filme la vida de algún personaje histórico apelando a la creación digital, en vez de buscar un actor parecido?

Beowulf (2007). El personaje totalmente digitalizado con el rostro del actor Ray Winstone.

 

La tecnología digital no tiene límites. Avanza sin más deseos que la evolución perfecta, sin mirar siquiera si existe un camino final.

 

Ante esto, no hay que olvidar un detalle. Siempre serán personas de carne y hueso las que estarán atrás de la tecnología.

Sólo de ellas dependerá el éxito.

 

Juan Manuel Salinas A.

 

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