Pao Maltese: “Puedo decir que de principio a fin, mi historia en los medios fue mágicamente espectacular”

Conductora de radio y televisión. Fue actriz de tres series exitosas de televisión. Es dueña de una tienda de lencería femenina. Y como si esto fuera poco, es mamá.  En una entrevista para Epa! Paola nos contó, literalmente, todo.

Paola Maltese en compañía de sus hijas (Foto: Gentileza de Paola Maltese).

¿Cuál es tu rutina diaria?

Me levanto y preparo el bolso de la bebé, desayuno y doy de mamar (la mayoría de las veces al mismo tiempo). Voy al gimnasio, luego a la radio. De ahí, dependiendo del día, voy a buscar la ropa para Yingo o a mi taller de lencería y mi cafetería. Si es día de Yingo trato de descansar un poco antes del programa para aguantar. Claro que eso depende si Saskia y Rinske (mis hijas) me dejan. Los tiempos libres estoy con mi esposo o me ocupo de mis hijas. Bañarles, darles de comer, jugar algo, leerles un cuento y hacerles dormir.

¿Cómo haces para combinar todo?

Es cansador (risas), pero se puede. Tengo gente que me ayuda y realmente mi mamá trabaja conmigo y controla todo, hace todo lo que yo no puedo o las cosas que no me da tiempo de hacer. Ella y mi papá son los que más me ayudan en mis empresas. Y con mis hijas cuando no puedo llevarlas conmigo. Igual, los viernes termino “mueeertaaa” de cansancio porque mi bebe se despierta muchas veces durante la noche y no descanso bien. Pero todo el sacrificio vale la pena porque disfruto mucho de mi familia y mis trabajos.

Te sobra tiempo para la familia entonces.

No me sobra, es mi prioridad. En mis trabajos trato de llevar a mis hijas siempre que puedo. A la radio, al taller de lencería y a la cafetería voy con ellas a cuestas, así no me pierdo de nada de su crecimiento. Y los días que no tengo Yingo aprovecho a full para hacer todo lo que no puedo por estar en el programa. Por suerte mi esposo no es de querer salir mucho tampoco, entonces nos quedamos en casa a mimarnos y mimar entre los 2 a nuestras hijas mientras vemos una película o charlamos.

 

Para Paola su familia es su prioridad (Foto: Gentileza de Paola Maltese).

¿Ellos te apoyan?

Sí, mi esposo me ayuda mucho quedándose a cuidar de Rinske y Saskia cuando las dejo para ir al programa. Mis hijas ven el programa un rato también antes de dormir y se ríen mucho de verme “dentro de la tele” (risas).

En lo personal, ¿te sentís satisfecha con todo lo que lograste hasta ahora?

Sí, muy satisfecha. Igual quiero un hijo más, pero creo que vamos a esperar un Chiki más esta vez porque es difícil con 2 bebés.

¿Tenés algo pendiente aún que estás queriendo lograr en el ámbito personal?

Quiero viajar más. Solo eso y ya estoy. Amo viajar.

Paola en los medios

Pao en compañía de sus compañeros de la radio (Foto: Gentileza de Paola Maltese).

Contános tus primeros pasos.

Fue una cuestión de estar en el lugar y momento exacto. Fui a retirar unos premios en la radio, me hicieron una nota, justo Leti Medina estaba buscando “movilera”. Me vio y escucho ahí que habla con el director de la Radio para que me hagan un casting porque le gustó mucho mi onda. Yo acababa de cumplir 15 años y era muy desenvuelta. Antes la gente corría si le ponías un micrófono, y que yo sea una adolescente y hable como con mis amigos y sin drama en el micrófono era difícil de encontrar porque en ese entonces los locutores eran muy armados. Impostaban la voz, ni se reían al aire más o menos. Con excepción de algunos locutores como Leti Medina que empezaban a revolucionar la manera de hacer radio. Entonces grave el demo, escucho Alberto Riveros, que es el director de la radio, y a pesar de que tenía miedo porque yo era muy nena se arriesgó porque le gusto el casting y ahí empezó todo.

¿Fue lo que siempre te gustó o fue una oportunidad que surgió?

Fue una oportunidad que surgió, al principio. Para mí era un juego, yo creí que iba a ser algo pasajero, que iba a ser muy divertido “hablar en la radio” un tiempo. Y encima ¡me pagaban! Y yo era adolescente, osea, que re quería tener mi propia plata para comprarme ropa o salir. Eso nomás quería en aquel entonces. Comprarme las boludeces que mis padres no me compraban o tener mis propias ropas para no tener que pedirle más a mis hermanas prestado cuando tenía algún 15 o fiesta de colegio (¿existe Pío todavía eso?), o comprarme ropa “de marca” (ríe). Yo quería ser bailarina, profesora de baile, pero una cosa llevó a la otra y el bichito de las cámaras cada vez me pico más fuerte. Yo soñaba con ser bailarina de Madonna o algo así y ¡recorrer el mundo bailando en escenarios y conciertos! ¡Eso quería! o ¡Trabajar en Broadway! (risas) A eso apuntaba. En serio, me prepare desde los 3 años para eso y al final el título ni sé donde está ahora. Pero sigue siendo algo que me encanta hacer.

¿Cómo fueron tus primeros pasos?

Divertidos. Por suerte siempre fui muy querida por mis compañeros, esté donde esté. Y siempre me rodee de la buena gente de los medios, los “ñaña” no se me acercaban mucho y cuando lo hacían no les seguía el juego. Era muy inocente también para seguirles la maldad o caer en los malos caminos que pudieron haberme llevado con mi corta edad. Y la gente buena que me rodeo en estos 15 años de carrera, me enseñó demasiado. Desde los choferes que me llevaban a las coberturas, los técnicos que hacían las conexiones para transmitir en exteriores, los conductores y figuras con las que trabaje, los directores de los medios en donde labure en todo este tiempo. Todos me tomaban como su hermanita menor o su hija y siempre me guiaron de la mejor manera. Siempre creyendo en mí y queriendo lo mejor para mí, por eso me fue bien, gracias a todos ellos. Puedo decir que de principio a fin mi historia en los medios fue mágicamente espectacular.

¿Cómo manejaste las oportunidades que llegaban para tomar las mejores decisiones?

Con el consejo de mis padres y mi hermana mayor. Hasta ahora mi hermana mayor me orienta mucho en cada  nueva oportunidad que se me presenta. Las veces que metí la pata o me fue mal fue por no haberla escuchado. Así que ahora, aunque me deslumbren algunas propuestas, siempre consulto con ella antes de tomar una decisión.

¿Cómo comienza tu etapa de actriz?

Por la admiración que le tenía a Tana Schembori y Juan Carlos Maneglia. Yo quería hacer algo con ellos, conocer como trabajaban, ser parte de algún proyecto suyo, quería que me vean alguna vez. Y cuando me llamaron y Tana me dijo que creía en mí para el proyecto de la González Vs. Bonetti no podía creer. Tenía muchas dudas antes de aceptar porque no había un precedente de ficciones exitosas en Paraguay, no era como en Brasil o Argentina que las ficciones tienen ya un peso fuerte. Acá era jugarse la imagen, estar todo el día encerrado grabando hasta de madrugada y sin horario límite y encima se pagaba muy poco porque el presupuesto que tenían era poco. Pero era una apuesta que Tana y Juanca estaban haciendo. Ellos creían que se podía hacer buenas ficciones. Pero volví a reunirme con Tana y le dije que tenía miedo de no poder cumplir con sus expectativas actorales (yo solo hice teatro en el colegio y a Stanislavsky no lo conocía ni de nombre). Encima era un riesgo para mi imagen si no funcionaba la serie (porque hasta mi representante me dijo que no lo haga). Pero Tana creía en mi capacidad. Y bueno, no pude decirle que no a una de las personas que más admiraba y que encima me decía que creía en mí.  Puse todo. Me iba antes de la hora que tenía que grabar y hasta días que no tenía que ir. Me sentaba al lado de Tana a mirar a los demás actores mientras actuaban y aprender de ellos.

Luego vino la película; Universo servilleta. Te tocó besar a una mujer.

Fue como cualquier otra escena. En ese momento cuando ya estas metido en el personaje es como que fluye. Recién cuando terminamos la escena nos dimos cuenta de lo que paso pero nos reímos e hinchamos al terminar, como cualquier escena de besos. Te reís después por la situación pero sin escandalizarnos ni nada. Como cualquier beso de ficción. Sabes que terminó ahí, que no hay nada detrás y se hace con mucho respeto al actor a quien vas a besar. Sabes que besas al personaje y que después de la escena no va a haber ningún recuerdo de sentimiento y que hasta te vas a olvidar de como se dio. Aparte lo hice con una profesional como María José Cacavelos que ya tenía su trayectoria y varias obras encima, eso te da mucha seguridad y también un compromiso de estar a la altura. Recién después de escuchar el “corte” y ver la cara de los que estaban al rededor nos dimos cuenta de lo que paso (ríe) ¡Y nos reímos!

¿Volverías al cine?

Si se da una buena oportunidad, sin dudarlo.

Ya van varias temporadas de Yingo, ¿Cómo te sentís conduciendo el programa?

Muy bien. Cómoda y afianzada con el formato.

¿Tu relación profesional con chiche cómo es?

Súper bien. Nos respetamos mucho, eso es sumamente importante a la hora de trabajar en equipo para llevar un programa. La ventaja que tuvimos nosotros es que nos conocemos de hace años, somos compañeros en radio Latina hace mucho tiempo y mil veces hicimos coberturas juntos. Condujimos varios eventos juntos también. Nos encontrábamos siempre en los asados o reuniones de la radio (¡bastante frecuentes!), y durante 3 años más o menos siempre nos cruzábamos en la cabina porque yo terminaba mi programa y él empezaba el suyo, entonces ya había buena onda de antes.

 

Pao y Chiche, conductores de Yingo Famosos.

¿Cómo es Paola como empresaria?

Muy meticulosa, detallista. Quiero hacer todo yo misma. Me encargo de decidir todo, hasta el color del moñito que va a tener cada conjunto, pero realmente desde que tuve hijas, mi mamá me ayuda muchísimo a controlar todo y verificar que se hagan las cosas como pienso. Y obviamente, tengo a las chicas que me ayudan en las tiendas y el taller. Asique es un trabajo de equipo. Pero estoy aprendiendo a derivar algunas cosas porque si es por mi ¡hasta cosería si supiera!

¿Cuáles son las expectativas a nivel empresarial?

Tengo objetivos para este año, vamos a ver si puedo hacerlo. O esperar a que sea más grande Rinske porque necesitaría estar más tiempo en el taller o controlando todo.

¿Qué te llevó a abrir una tienda de lencerías?

Me gusto siempre la lencería de diseño. Yo me daba cuenta que me sentía muy sexy teniendo puesta una buena lencería siempre, no solamente en “ocasiones especiales” y eso me hacia actuar en mi día a día con más seguridad, me hace sentir linda, segura. Entonces sin dudarlo aposté por crear yo misma mi marca de lencería. Que trabaje directamente CON y POR el ego de la mujer en su día a día.

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