Jamiroquai: El Cowboy Espacial cabalgó por Asunción

Con un concierto corto, pero conciso y contundente, Jamiroquai se presentó en Paraguay.

El emblemático Jay Kay, líder y vocalista de Jamiroquai.

Miles de personas se llegaron hasta el Jockey Club Paraguayo en la noche de ayer para presenciar el primer gran concierto del año.

Mientras la gente entraba al recinto, promediando las 20hs aproximadamente, los beats de Pee López ya sonaban dentro en el local, con una buenísima selección de temas funk y electrónicos para ir ambientando la noche para lo que se venía más tarde.

Posteriormente, el dúo de bateristas conformado por Guillermo Gayo y Mauricio Román hizo lo suyo, con este fenomenal experimento que se denomina “2drumashUp”, el cual fue toda una sorpresa para el público presente por la energía que le pusieron a la previa. El dúo de bateristas interpretó un popurrí de conocidos temas movedizos y bailables, pasando por todos los estilos. Arrancaron con un tema de Pink Floyd que fueron enganchando sucesivamente con temas Fat Boy Slim, Prodigy, Daft Punk, pasando por Bob Marley, y Queen, y con un épico y celebrado tema del videojuego “Mario Bros 1”. Cabe recalcar que “2drumashUp” supo despertar a un público no tan habituado a celebrar a los artistas locales, lo cual tiene bastante mérito.

Terminada la actuación del dúo, ya se iba preparando el escenario para lo que sería la presentación de la banda británica, que subió al escenario minutos después de las 22hs, primero toda la banda, compuesta por Derrick McKenzie en batería, Sola Akingbola en percusión, Rob Harris en guitarra, Matt Johnson en teclados, Paul Turner en bajo, y Lorraine McIntosh y Hazel Fernández en coros, y 3 músicos sesionistas de vientos, que ya iba arrancando con el tema “Twenty Zero One”, mientras salía a escena el emblemático Jay Kay, líder y vocalista de la agrupación, que vestido con un atuendo artesanal aborigen, una suerte de poncho peruano y aunque sin el característico sombrero de plumas, igual hace referencia a los inicios de la banda, ya que el nombre Jamiroquai viene de la fusión de las palabras “Jam” e “Iroquai” (nombre de una tribu indígena).

El carismático Kay, saludando simplemente con un “Paraguay!” y sin muchos preámbulos antes de empezar a cantar, ya se llevó todos los aplausos del público, que terminó de despertar completamente al segundo tema de la noche, “Allright”, que vino enganchado con el primero, y es uno de los máximos hits de la banda.

Le siguieron “Use the Force” y “High Times”, otros 2 clásicos del recordado disco “Travelling Without Moving” de 1996, y con el cual el grupo alcanzó el éxito masivo y mundial; para luego interpretar “Little L”, también uno de los temas más esperados por los fanáticos.

Generalmente cada tema que iba pasando tenía una intro, y un medley donde los músicos de la banda británica iban mostrando sus habilidades, no eran simples ejecuciones idénticas a los de los discos de estudio, sino reversiones especialmente hechas para tocarlas en vivo, lo cual es un clásico dentro del estilo del funk o acid jazz que promueve Jamiroquai.

Sonaron también “Canned Heat”, “Main Vein”, y los más celebrados fueron “Space Cowboy”, “Cosmic Girl”, “Travelling Without Moving”, verdaros himnos de Jamiroquai, para despedirse con “Love Foolosophy”, y el potente “Deeper Underground”, que no la tocan siempre, pero que es un recordado clásico por haber formado parte de la banda sonora de la película “Godzilla”.

Ya lloviznaba sobre el público cuando sonaban los últimos temas, pero no con tanta intensidad, cosa que se fue acrecentando justo en el momento que la banda se despedía para regresar con un bis, cosa que hicieron en todos sus shows previos, pero que no se pudo dar acá. Incluso en la pantalla de fondo apareció en un momento uno de los videoclips del grupo, dando a entender que el show iba a continuar, pero la lluvia se empezaba a hacer mucho más fuerte, por lo cual fue imposible.

Ya saliendo la gente se empezó a empapar, pero salía con una sonrisa imborrable en el rostro, luego de haber experimentado una noche con una banda que desparramó todo su “feeling” en escena.

Es la primera vez que en Paraguay vemos un espectáculo de estos, con un público no tan eufórico, por así decirlo, saltos ni gritos desenfrenados, sino una verdadera fiesta, donde toda la gente fue a bailar y a pasarla bien, de la mano de una banda excepcional con un vocalista único, que brilló en todo su esplendor en cada tema, acompañado de sus impresionantes coristas. Ojalá se pueda repetir.

 

Texto: Hugo Cano

Fotos: Víctor Gayoso

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