Amy Lee y su encanto cautivaron al público paraguayo

Evanescence abrió anoche con energía la primera jornada del Asunción Rock Festival, ante unas 8 mil personas en el Jockey Club. Amy Lee, vocalista y alma del grupo, cautivó con su potente voz.

Amy Lee despliega una bandera al final del concierto, agradeciendo a sus fans. (Foto Víctor Gayoso)

Alrededor de las 19.30 horas se daba inicio al show con la banda paraguaya Gaia, que tocó los principales éxitos de sus 5 discos de estudio, entre los que destacaron “Supernova”, “Todo gira igual”, “Maquiavelo´s Clan”, “Mariposa”.

Si la entrada al menú rockero satisfizo al público, la presentación de Flou, una de las bandas más carismáticas del país, sació a los presentes y dejó la “mesa servida” a los chicos de Arkansas. La performance de Flou fue majestuosa, potente y energética, ya con más gente dentro del predio lo cual hizo que la banda se luciera aún más.

En los últimos tiempos, el público paraguayo ha demostrado que es un público insaciable y que sabe servirse con lo mejor del banquete. Así, a las 21.40 horas, bajaba el telón negro de fondo, y se podía ver el logo de la banda liderada por la carismática Amy Lee, Evanescence, que arrancó su set con 4 temas pesados y con polenta, donde la vocalista mostraba lo mejor de sí, con melodías agudas y jugadas, a las cuales llegaba con toda la potencia de sus cuerdas, además de moverse por todo el escenario.

Sin duda, Amy Lee es el alma de Evanescence, y no porque los demás miembros sean malos, porque no lo son, son exquisitos, porque en todo momento sonaron ajustados y compactos, sino por el carisma y la calidad artística que tiene, que realmente impresiona hasta al más apático. Además de ser la frontwoman y vocalista, Amy es la única miembro fundadora que queda, y es la compositora de la mayoría de los temas de la misma.

Tocaron temas de sus 3 discos de estudio, preponderando el último, de nombre homónimo a la banda, aunque también muchos temas de su disco debut “Fallen”. Amy cantó, deleitó con los teclados, y hasta ejecutó un piano de cola en el escenario, lo que el público acompañó con júbilo, que ya veía venir toda la magia de la banda.

Como se acostumbra en los grandes conciertos, la iluminación fue un punto superlativo. El trabajo de luces sobre el escenario fue perfecto, con la tela / pantalla de fondo con el logo de Evanescence y la iluminación que cambiaba de textura y de matiz tema tras tema.

Evanescence demostró por qué es una de las bandas más consagradas de los últimos tiempos, con una vocalista con una voz privilegiada que cautivó a las 8 mil almas presentes.

“Call me when you´re sober”, “Going Under”, “Bring me to life” fueron los temas más coreados, y el final con “My Inmortal”, una balada intimista con Amy de nuevo sentada al piano, fue el punto culminante de una noche cargada de rock agresivo y enérgico.

El concierto memorable culminaba con Amy y sus músicos desplegando una bandera que le fuera entregada por el club de fans, esa bandera que representa al país, similar a una más pequeña que tuvo colgada a su cintura toda la noche.

Con la enseña patria, la chica californiana de etérea mirada rendía tributo a sus fans, que a esa altura de la noche ya estaban saciados y rendidos a su cintura.

 

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