La lealtad, para los que trabajan en un medio de comunicación

La lealtad en un medio de comunicación se mide con aquello con lo que uno se ha comprometido aun en circunstancias cambiantes. Este es un valor que se aprende desde joven y que si no practicamos no podemos vivirlo, hasta el punto de poder quedarnos solos.

La lealtad es una virtud que desarrolla nuestra forma de trabajar. Ella nos conduce para manejar una situación, a través de esta y hacia la salida al otro lado, sobresaliendo si la ponemos en práctica como una persona evolucionada en comparación al resto de los trabajadores del medio que definitivamente carecen de esta virtud.

La lealtad es la forma de vida, que rige cuando uno entra a un medio de comunicación, es como un ejército para con su país, como un soldado para con su patria, es una obligación que se tiene con los demás y con tus propios compañeros y para con el medio de comunicación al cual perteneces.

Es un compromiso que se debe defender a capa y espada porque es un valor y quien carece de este valor en un medio de comunicación, es considerado por sus congéneres un “traidor”.

Cuando somos leales, logramos conjugar amistad y cualquier otra relación con el trabajo y llevar la amistad incluso a su etapa más profunda.

Todos tenemos derecho a tener “conocidos” o trabajar simplemente en un lugar “porque nos pagan” sin embargo la lealtad en un medio de comunicación implica un compromiso que va más hondo: es el estar con tu compañero, conocido o amigo  en las buenas y en las malas, es el trabajar no solo “porque nos pagan”, sino porque tenemos un compromiso más profundo con la empresa en donde trabajamos, con los valores que nos inculcaron  y con la sociedad misma.

Es más común aquella persona que al saber que puede obtener algo de uno se nos acerque y cuando dejamos de serle útil nos abandona sin decir una palabra. Es frecuente saber que alguien se acerca a un grupo contrario porque le da más beneficios. Y lo que siempre pasa es que nadie confía en ese tipo de personas.

Es nuestro deber y obligación el ser leal a aquellos que dependen de nosotros: familia, amigos, nuestros compañeros o nuestro empleador o jefe.

La lealtad es esencial en la amistad. Los conocidos se hacen amigos a través de la lealtad mutua.

Podemos ver como actitudes desleales en un medio de comunicación, unas que se han hecho muy comunes en el último tiempo:

– Las críticas que se hacen de las personas, haciendo hincapié en sus defectos, lo limitado de sus cualidades o lo mal que hacen su trabajo.

– Divulgar las confidencias que se nos han hecho.

– Quejarnos del modo de ser de alguien y no ayudarlo para que se supere.

– El poco esfuerzo que se pone al hacer un trabajo o terminarlo.

Una preocupación me ha tenido inquieto la última semana y un dolor acongoja mi alma.

Seres sin escrúpulos de conciencia, que pretenden imponer su voluntad por encima de todo, lograr unos fines -por demás inconfesables- sin reparar en la honestidad de los medios. Ninguno cuenta con el libre albedrío de la persona que pretenden doblegar.

Insultos, amenazas, calumnias…, son sus armas. Armas que poco dicen a favor de quien las utiliza. Alianzas pactadas en la sombra porque no se atreven a obrar a la luz del día. Aprovechar debilidades ajenas para lograr sus objetivos. Jugar descaradamente con lealtades infundadas, son solo sus virtudes.

Y, en medio de todo este asunto, está en juego mi sentido de la amistad y la fidelidad. Tengo la conciencia muy tranquila. Las ideas muy claras. Sé perfectamente lo que tengo que hacer: caso omiso a quienes no merecen el apelativo de personas.

No ignoro que pretenderán atacarme. Se volverán contra mí. Pero tengo a mi favor que han olvidado totalmente contar con mi propio discernimiento y voluntad de acción.

No me importa recibir una serie de golpes, por muy traicioneros que sean, si con ello no logran doblegar mi más implícito sentido del deber.

Por mantener sublime la confianza que han depositado en mí, por evitar un daño a un amigo, me enfrento a quien sea. Porque tengo unos principios más honestos, porque la bajeza y ruindad de algunos no me da miedo, porque no abandono a los míos cuando las cosas se ponen feas… porque, en definitiva, soy leal.

Algo de lo que muy pocos, pueden sentirse orgullosos…

 

Pablo Fontirroig
Pablo Fontirroig

 

 

 

 

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